Se crea la Delegación Territorial Norte del SCG33

El Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, ha creado la Delegación Territorial Norte, en la que se integrarán los Cuerpos Jurisdiccionados del País Vasco, Galicia, Asturias y Cantabria.

Esta nueva delegación, la séptima, cambia el mapa del SCG33 en España, mejorando, a nuestro entender, la organización del Supremo, y en Semper Fidelis 150 tenemos el honor de contar, entre nuestros hermanos de logia, con el que será el nuevo Delegado Territorial de esta Delegación, el VH Emilio Argente 33º.

Nuestro VH Emilio Argente 33º, activo miembro de Semper Fidelis 150, se ha distinguido por realizar un importantísimo trabajo como Hospitalario de nuestra logia, dirigiendo en numerosas ocasiones la entrega de toneladas de alimentos a la Cruz Roja y distintas donaciones a centros sanitarios y de mayores. Pero también ha realizado un gran trabajo en el Supremo Consejo del Grado 33º, impulsando y organizando nuevas logias, e incluso ha logrado que se haga realidad el nuevo SCCK, Cantábrico 210, que tanto se estaba necesitando en el norte de España.

Esta flamante Delegación del SCG33, servirá para mejorar las comunicaciones entre los hermanos y es un claro estímulo que se traducirá en un nuevo avance de la masonería regular española.

Se entregan más de tres toneladas de alimentos de la Logia Semper Fidelis 150 a la Cruz Roja de Torrelavega

Ya llevamos casi un año de pandemia que ha caído como una losa sobre muchas familias en nuestro país. Ya no son solo las familias más desfavorecidas las que están necesitando lo más básico para sobrevivir, porque como consecuencia de la COVID-19, el paro se ha disparado y ahora muchas personas de clase media se están viendo obligadas a pedir ayuda.

La Cruz Roja es una de las más importantes entidades que, con sus voluntarios, trabaja para tratar cubrir las necesidades básicas de esas personas que se han quedado sin medio de vida, pero la Cruz Roja no puede autoabastecerse y, debido a la crisis, muchas de las subvenciones que recibían se han suspendido, por esa razón está necesitando toda la ayuda posible para que sus almacenes no acaben vacíos.

La Logia Semper Fidelis 150, de la Gran Logia de España y establecida en Torrelavega, conociendo estos datos, tiene por costumbre hacer regulares entregas de alimentos a la Cruz Roja que, en años anteriores, solían oscilar entre 200 y 300 kilos por curso, pero desde que empezó la pandemia se tomó la decisión de aumentar esa cantidad para intentar paliar en lo posible el daño que estaba haciendo a las rentas más bajas. El pasado año Semper Fidelis entregó más de una tonelada de alimentos, y este año se ha multiplicado el esfuerzo y la entrega ha superado los tres mil kilogramos, tanto de alimentos básicos como de distintos productos de limpieza y aseo personal.

En estos malos tiempos que estamos viviendo, la solidaridad es fundamental para intentar evitar daños más graves en las bolsas de pobreza que se están generando, por eso es imprescindible que todos aquellos que puedan colaborar para ayudar a quienes lo necesiten, pongan su granito de arena. Un pequeño esfuerzo por parte de todos significará un gran resultado para que organizaciones como la Cruz Roja puedan desplegar su sistema de ayudas y llevar esa luz de esperanza que todos estamos necesitando.

Desde la Logia Semper Fidelis esperamos que la pandemia de la COVID-19 termine lo antes posible, pero mientras dure la crisis, desde aquí, desde nuestra masonería, enviamos nuestro compromiso con la sociedad para seguir colaborando en todo aquello que se pueda necesitar.  

Artículo: “El General E. López de Ochoa” (Logia Redención 167)

Encabezado de la web de la Logia de Estudios Redención 167

(Nota de la redacción de la Logia Semper Fidelis 150)

Redención 167 es una Logia de Estudios de la Gran Logia de España en la que la fraternidad y el sosiego se funden con la cultura. En sus reuniones, la filosofía, la sociología y la Historia, se mezclan con la masonería y sus artes liberales para profundizar en lo más hondo del ser humano y la sociedad que lo acoge. Saben y quieren saber, y buscan que esa inquietud por saber se extienda, porque el saber siempre conduce a que la sociedad sea más libre.

Para impulsar el conocimiento, esta Logia desde hace años publica lo que llaman los “Cuadernos de la Logia de Estudios Redención 167” en la web https://www.redencion167.com, y en estos cuadernos se pueden encontrar planchas y artículos de los más variados e interesantes temas, que siempre tienen el denominador común de servir para enseñar a pensar y fomentar el gusto por el saber. Redención 167 es erudición y cultura, y eso convierte a esa Logia en un importante puntal en favor del verdadero progreso.

Sus miembros son Maestros Masones muy especiales a los que merece la pena escuchar, y en la Logia Semper Fidelis 150 tenemos la fortuna de contar con dos Hermanos que también están en la Logia Redención 167. A continuación reproducimos el artículo del VH Rafael Rodríguez, publicado en los Cuadernos de Redención, titulado “EL GENERAL E. LÓPEZ DE OCHOA Y LA REIVINDICACIÓN COMO MILITAR Y MASÓN”.

ooooooooooOOOOOOOOOOoooooooooo

EL GENERAL E. LÓPEZ DE OCHOA y la reivindicación de su figura como militar y masón 

Rafael Rodríguez Rodríguez

Decía Jaime Gil de Biedma, en una de las estrofas del poema “Apología y petición”, que:

De todas las historias de la Historia, 

sin duda la más triste es la de España, 

porque termina mal. Como si el hombre, 

harto ya de luchar con sus demonios, 

decidiese encargarles el gobierno

y la administración de su pobreza.

Estos versos siempre han llamado mi atención por servir como base poética a la denuncia de situaciones poco deseables; modificando únicamente dos palabras, se definiría de forma evidente la situación actual que está viviendo la masonería española.

El periodo transcurrido entre finales del siglo XIX y casi la primera mitad del siglo XX ha sido uno de los más trágicos y convulsos de la España contemporánea; por ello, sería frívolo por mi parte afirmar que la historia más triste de la Historia es la del General Eduardo López de Ochoa y Portuondo, pero sí una de las que más inquietud me provoca, no solo por su trágico final y por atribuírsele el inmerecido sobrenombre de “el verdugo de Asturias”, sino porque los que quisieron borrar y ensuciar su memoria, en parte consiguieron su propósito, colocándolo en tierra de nadie y utilizándolo de excusa para

atacar de nuevo a la masonería. Hace algunos años, sus restos fueron incinerados para ser trasladados a los EE. UU., donde residían su tercera esposa y su hija, finalizando así su triste historia a miles de kilómetros del país que amaba y en una nación con la que una vez estuvo en guerra.

El presente trabajo trata de reivindicar la maltratada figura de este militar masón, haciendo un recorrido cronológico por su trayectoria personal y profesional. Un escueto repaso histórico, pero específico en fechas, puede hacernos comprender por qué ha sido uno de los personajes más populares de su época: admirado y envidiado, querido y odiado, en distinta proporción, siendo fieles a la dicotomía sentimental española.

Nace Eduardo López de Ochoa y Portuondo en 1877, en Barcelona, en el seno de una familia de rancio abolengo militar y político. Su bisabuelo fue comendador de la reina Isabel II; su padre, general de brigada, empleo obtenido por méritos en la guerra de Cuba, llegando, incluso, a ocupar puestos de gobernador militar en Málaga y Guadalajara. La madre falleció cuando él contaba solamente con siete años, pertenecía a una conocida familia cubana de banqueros afincados en Santiago. Como descendientes de General, podemos hablar de la Dra. Elena Fernández-Ferreiro López Ochoa, conocida como Dra. Elena Ochoa, quien fue la primera en atreverse a hablar abiertamente de sexo a los españoles en aquel famoso programa dirigido por Narciso Ibáñez Serrador en 1990; es la actual esposa del arquitecto Norman Foster y exesposa de nuestro H. Luis Racionero, recientemente fallecido.

PRIMEROS AÑOS Y GUERRA DE CUBA

Transcurre su infancia con un espíritu inquieto entre juegos bélicos, héroes campeadores y un entusiasmo napoleónico al más puro estilo de Alexandre Dumas, siendo los tres mosqueteros su obra predilecta. Como no podía ser de otra forma, en 1893, al segundo intento, ingresa en la Academia Militar de Toledo. El programa de formación se acortó en segundo curso debido al estado de insurrección en Cuba en 1895. Existía la necesidad de oficiales y suboficiales de baja graduación en unidades pequeñas a causa de la retención, un año más, de los reclutas de servicio obligatorio. Aunque todavía no había finalizado sus estudios, nunca regresó a la Academia; se le asignó un oficial para ser instruido sobre las materias que le faltaban por cursar, convirtiéndose entonces en oficial de la escala de reserva retribuida, comúnmente llamados “patateros” o “de cuchara”. Abandona Toledo con 18 años como segundo teniente. Toda esta situación, junto con la edad avanzada para pasar a la reserva, potenciaba aún más el atasco en las escalas militares. Los ascensos eran lentos, finalizando con suerte la carrera militar como teniente coronel o coronel. Todo ello creaba frustración y desencanto en los militares jóvenes.

Comienza aquí una carrera militar fulgurante, llena de éxitos y honores conseguidos, principalmente, por méritos en campaña. Los ascensos a mandos de unidades mayores se otorgaban mediante elección, existiendo para ello la Junta Clasificadora de Coroneles y Generales, sometida a favoritismos y presiones políticas, y la causante de más de un disgusto para López de Ochoa por su librepensamiento, su perfil antimonárquico y su carácter marcadamente republicano. Por los servicios prestados en la campaña de Cuba, consigue dos ascensos, hasta el empleo de capitán, dos cruces rojas de Mérito Militar Sencillas, tres Pensionadas y la Cruz de María Cristina. En ese momento tiene 21 años, una posición que no hubiese conseguido hasta los 35 años y un notable incremento de sus ingresos. Describe así, en sus memorias, el sentimiento que esto le ocasionaba: “… Se explicarán perfectamente los lectores que yo mirara por encima del hombro, como vulgarmente se dice, a todos los paisanos, considerándome superior a ellos, y tanto más cuanto tenía que enorgullecerme el pensar que aquel puesto que ostentaba lo había ganado con mi esfuerzo personal y sin que en su obtención hubiera influido, para nada, mi nacimiento, ni la protección indebida de persona alguna…”.

La vanidad, con el paso de los años, fue dando paso al sentido de la democracia, la justicia y la tolerancia; culminando así la forja del masón en el que llegó a convertirse. Aunque algo de presunción siempre debió quedarle. Manuel Azaña, en sus memorias, lo describía como “jactancioso y pagado de si mismo”, un piropo frente a la opinión que tenía el presidente de la República de otros jefes militares.

Su libro “Memorias de un soldado” se lo dedica a los jóvenes oficiales del ejercito y al pueblo soberano, en un afán de exaltación de esas aptitudes, y con la pretensión de que no cometiesen sus mismos errores.

ALFONSO XIII

Finalizada la guerra de Cuba, ingresa en el Batallón de Cazadores de Madrid, recorriendo diversos acuartelamientos peninsulares. En este período de su vida, contrae matrimonio con su primera esposa, una mujer cubana, de la que estaba profundamente enamorado. Eloísa Gómez, así se llamaba, fallece cuatro años después, a finales de 1903, al dar a luz a su segundo hijo. Vuelve a casarse, por segunda vez en agosto del año siguiente (1904), con Luisa Motta Fajardo.

En uno de sus destinos, cubriendo el servicio de guardia en el Palacio Real de La Granja, conoce al rey Alfonso XII, a quien gusta dejarse ver y alternar con los oficiales de su guarnición, quienes, frecuentemente, aprovechaban cualquier ocasión para ganar sus favores. Uno de estos era el teniente Millán Astray, perteneciente al mismo batallón que López de Ochoa, al que este tacha de facundo, de ejecutar constantes payasadas para divertir a su Majestad y de utilizar toda clase de artimañas para medrar en su carrera; también es cierto que no escatima en aplausos por su excelente trabajo en la creación y organización de La Legión o Tercio de Extranjeros.

Su arraigada personalidad, la falta de temperamento cortesano y los sentimientos profundamente democráticos que ya afloraban en el capitán López de Ochoa, le impedían captar la protección real, aunque no le faltarían oportunidades para ello. Otro factor que le provocaba recelo hacia la Corona era la animadversión que sentía por el jefe de estudios de D. Alfonso XIII, el teniente coronel Eliseo Loriga Parra, para el que tiene estas palabras: “…jesuita, de capa corta, que había de infiltrar en el espíritu de su discípulo la intolerancia, la hipocresía, los métodos de gobierno y los inmorales principios preconizados por esa funesta y tenebrosa orden…” Decía también que no se tomaba ninguna decisión sin su consentimiento e iniciativa, tratando a su alumno con escaso respeto e imponiendo siempre su criterio.

Se intuye que el propio Soberano no sale mejor parado en sus apreciaciones. Así pues, lo describe como una persona infantil, caprichosa, poco inteligente y carente de toda empatía, con bromas pesadas fuera de lugar, cuyo objetivo podía ser cualquiera de los presentes en ese momento, independientemente de que el acto fuera oficial o informal. Su intento por ser cercano rozaba la chabacanería. El uso indebido de esta posición privilegiada y de ciertos acontecimientos vividos en primera persona provocaba el mayor de los desagrados del capitán Ochoa. Dos generaciones más tarde podríamos comprobar que, ciertas situaciones, tienden a repetirse. No pretendo, únicamente, referirme con esta apreciación a la obsoleta monarquía en pleno siglo XXI, sino a instituciones centenarias que ven peligrar sus cimientos por la utilización que hacen de ellas los demonios de Gil de Biedma, siempre con el beneplácito de cortesanos, estultos con conocimiento de causa o sin ella y tahúres que siempre apuestan a ganador.

LAS CAMPAÑAS EN AFRICA

En enero de 1907, el capitán López de Ochoa solicita su incorporación al recién creado Regimiento de Infantería no 68, con base en Melilla. El ambiente prebélico con actitudes hostiles de algunas cabilas hacía las tropas españolas y francesas, preveía que no sería un destino fácil. El ataque a trabajadores españoles que se encontraban construyendo un puente en el barranco de Sidi Musa, cercano a Melilla, tuvo como consecuencia el estallido de la guerra el 9 de julio de 1909.

En los primeros días de campaña, destaca por su heroísmo en la defensa de una posición situada en las estribaciones del Monte Gurugú, impidiendo que caiga en manos de los insurgentes marroquíes y evitando así, con su comportamiento, una auténtica catástrofe. Por esta acción se le concedió el ascenso a comandante. Tenía 32 años. Animado por un grupo de oficiales presentes en el combate, solicita la cruz laureada de San Fernando. La petición no prosperó por el informe negativo del general Marina, gobernador militar de la plaza, ya que su declaración favorable hubiese puesto en entredicho el comportamiento de un grupo de oficiales (entre los que se encontraba su hijo) y el suyo propio como testigo y actor en la batalla. Pocos días después, se desencadena el desastre de El Barranco del Lobo, en el que pierden la vida 153 militares españoles y 600 son heridos. Mientras tanto, en la península, las organizaciones obreras convocan manifestaciones en la estación de Atocha, punto de partida de las tropas, exigiendo el fin de una campaña que únicamente defendía los intereses económicos de uno pocos.

En octubre de 1910, se incorpora a un nuevo destino en Barcelona, cuando se da por finalizada la confrontación en Melilla por la muerte del jefe moro El Chadi. Poco duró esta tregua. Exactamente un año después, el comandante López de Ochoa es de nuevo destinado a África, al Regimiento San Fernando, a cargo del coronel Primo de Rivera. Habían regresado las hostilidades en forma de fuertes ataques a las tropas españolas, esta vez por parte del jerife El Mizzián. En estos combates fue herido por un disparo en la rodilla y trasladado hasta la posición de Tauriat-Zag; dicho enclave fue atacado por sorpresa al día siguiente. Dirigiendo él mismo la defensa, pistola en mano, desde la camilla en la que se encontraba convaleciente y hasta que pudieron ser rescatados. El 1 de febrero de 1912 vuelve con licencia de herido a la península. A su llegada a la estación de Boadilla coincide casualmente con el Rey Alfonso XII, quien lo saluda afectuosamente y le hace saber que es conocedor de su hazaña. Por los acontecimientos de Tauriat-Zag y los combates de los días anteriores, le fue concedido el ascenso a teniente coronel y una cruz roja al merito militar. En marzo de ese año, todavía convaleciente, se reincorpora al Regimiento de San Fernando, esta vez al mando en propiedad del primer batallón. Hasta que su recuperación no fue completa, lo sustituyó el comandante José Sanjurjo Sacanell. Sanjurjo encabezaría un golpe de estado fallido en 1932 conocido popularmente como la “Sanjurjada”, por el que se le condenó a muerte. La pena fue conmutada para posteriormente exiliarse en Portugal, siendo el principal candidato a comandante y jefe de las tropas que se sublevaron en julio de 1936 contra la República, y falleciendo el día 20 de ese mes en accidente de aviación en Cascais, cuando se desplazaba a Burgos para asumir el mando del golpe de estado. López de Ochoa lo describe así: “Con un valor personal plenamente probado en multitud de ocasiones, sus condiciones de inteligencia y pericia en el mando de tropas no está a la altura de dicho valor. No dirige la tropa, ni da órdenes, ni instrucciones concretas sobre el campo…, limitándose a cumplir, con más o menos acierto, lo que se le manda y dando personalmente, eso sí, el ejemplo de serenidad ante el peligro y desprecio del mismo. Da también a entender que su actuación en 1932 fue deplorable para el interesado, el ejército y para la nación, bajo el gobierno de la República.

El 15 de mayo de1912 se da por finalizada la campaña de Marruecos de 1911 con la muerte del jerife El Mizzián a manos de tropas regulares indígenas mandadas por el teniente coronel Dámaso Berenguer, que sería, en enero de 1930, el penúltimo presidente del consejo de ministros de la monarquía, en la llamada “Dictablanda”, sucediendo a Primo de Rivera.

A finales de julio de 1912, el teniente coronel López de Ochoa, obtiene el mando del Batallón de cazadores de Reus no16.

Es necesario apuntar que en noviembre de ese año fue asesinado José Canalejas, con quien coincidió en el mismo barco, durante su regreso a Cuba, cuando este era todavía diputado. El futuro presidente del gobierno estaba comisionado para enterarse de lo que acontecía en la isla. La estima que sentía por el político era palpable, lamentando profundamente su perdida “como español, como admirador y demócrata”. Sus pensamientos eran afines en su defensa por la libertad, por una educación laica y una por una separación iglesia-estado, imprescindible para llevar a cabo la secularización de la sociedad. Se sabe que el presidente del Consejo de Ministros asesinado tenía muy en cuenta en su política el ideario krausista; sus colaboradores más cercanos estaban vinculados con la Institución Libre de Enseñanza.

Iniciada la campaña de Tetuán en 1913, solicita urgentemente al ministro de la Guerra destino a la Brigada de Cazadores de Madrid con el ya general Primo de Rivera al mando. La llegada a esa plaza es en junio, recibiendo el mando, en comisión, del Batallón de Arapiles no 9. Consideraba al general un líder nato e inteligente, con unas aptitudes de mando excepcionales, culto, cercano a la tropa y con una dialéctica extraordinaria, capaz de convencer a cualquiera con sus explicaciones y argumentos. Por la proximidad de sus cargos, entablaron una buena relación de amistad en la que el teniente coronel López de Ochoa llegó a sincerarse sobre la base de sus convicciones y pensamientos más profundos, siempre sustentados por su ideología democrática, liberal y republicana. Todo ello sería utilizado en su contra en el momento adecuado. Con el ascenso a general de división de Primo de Rivera, en julio de 1914, toma el mando de la brigada el general Martínez Anido por recomendación de la Casa Real, inmiscuyéndose ya el monarca en asuntos que conllevarían al desastre de Annual y desembocarían en la dictadura de Primo de Rivera. Martínez Anido se caracterizaría, años más tarde, por ser la mano derecha y brazo ejecutor del dictador Primo de Rivera, manteniendo numerosos conflictos y desencuentros con López de Ochoa que llevarían a este último a pedir su baja en el Batallón de Arapiles no 9. La persecución de Martínez Anido resultó enfermiza, prolongándose hasta 1931 con la caída de la Dictadura.

No volvería a coincidir con Primo de Rivera hasta 1923, en Barcelona, siendo este capitán general de Barcelona y López de Ochoa general de brigada, para contar con su apoyo en el pronunciamiento.

Es de destacar el prestigio ganado entre la tropa a su mando, no únicamente por su valentía al ir en la vanguardia de todas las incursiones que realizaba, sino por la seguridad que trasmitía a los soldados al sentirse protegidos por su gran experiencia en combate; siendo conocedores de que nunca arriesgaría la vida de ninguno de ellos por conseguir un escalafón más en su meteórica carrera militar. Llegó incluso a escuchar conversaciones, entre sus subordinados, en las que hablaban de que cuando los dirigía el teniente coronel López de Ochoa no había bajas.

Hay que recordar que, hasta la Ley de Reclutamiento de 1912, un recluta podía librarse de ir a filas si pagaba a otro porque fuera en su lugar. Aún con esta Ley, existía el llamado cupo de cuotas con el que las clases adineradas, si pagaban (en función de su riqueza), recibían únicamente la instrucción básica y se iban para casa (1000 pts. 10 meses ó 2000 pts. 5 meses). Aunque el pago de cuotas ya no eximía del traslado a África en caso de guerra. El sistema de mando de López de Ochoa estaba fundamentado en la justicia más estricta, no había influencias que interfirieran a la hora de enseñar el oficio a los soldados; los reclutas lo sabían y agradecían. Siguió recibiendo el cariño de la tropa años después, con numerosas muestras de afecto y visitas a su propio domicilio.

A los pocos meses de abandonar África, se le concede el empleo de coronel por méritos de guerra en los combates de la campaña de 1914 en Tetuán.

Retornaría a África en enero de 1916, al mando del Regimiento Ceriñola, con la misión de eliminar a otro jefe moro, el llamado Falso Roque o jerife de la Melenas. Fue condecorado por el éxito de en esta campaña, aunque su ascenso a general de brigada no se produciría hasta febrero de 1918, a la espera de una vacante. Tenía 41 años. El motivo aducido para esta demora fueron las presiones de las Juntas de Defensa, un organismo de tipo sindical formado por militares peninsulares (que no servían en Marruecos) y que, cansados de la concesión de ascensos por méritos de guerra, amenazaron en julio de 1917 con dar un golpe.

En los años siguientes, el general Ochoa fue ocupando distintos puestos de mando en Melilla, Madrid y Mallorca, llegando a ser gobernador militar de las islas de Mallorca, Ibiza, Formentera y Cabrera. De esta última plaza se trasladó, en noviembre de 1920, a Barcelona, para hacerse cargo de la Segunda Brigada de la Séptima División de Infantería.

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA

Inicialmente su apoyo a la dictadura fue incondicional, participando directamente en el golpe del 13 de septiembre de 1923. Primo de Rivera supo convencerle tocando los puntos más sensibles para el ya general de brigada López de Ochoa, entre ellos hay que destacar: 

-La situación del ejército en Marruecos mandado por civiles que juegan a ser generales en alusión a la sustitución de estos últimos por políticos civiles al frente a la Administración del Protectorado. 

-El problema de las bandas de pistoleros, tanto de la patronal como de los sindicatos. 

-El separatismo en Cataluña que ponía en peligro la unidad de España. La falta de depuración de responsabilidades por el desastre de Annual, en julio de 1921, y en el que hubo mas de 11500 soldados españoles masacrados a manos de las tropas rifeñas de Abd-el Krim.

Primo de Rivera recalcaba que el movimiento no sería más que un pronunciamiento circunstancial para dar el poder a civiles y que, con ello, nadie ganaría honores ni mejoras en su escala. Regresarían al mismo puesto que estaban ocupando antes del golpe. Lo que no sabía López de Ochoa es que el futuro dictador tenía un doble discurso según quien fuese su interlocutor; a los amigos del rey, decía que el movimiento era para salvar al monarca; a los independentistas catalanes moderados, que tendrían su autonomía, incluso pactó la modificación de ciertos aranceles que beneficiaban a la burguesía catalana. Todos pecaron de ingenuidad.

Su actitud cambió drásticamente al darse cuenta de las verdaderas intenciones del dictador y del que llama su secuaz ministro de gobernación, Martínez Anido: amordazar al país para hacer desaparecer el expediente Picasso y, por tanto, la depuración de responsabilidades de lo acontecido en Annual, que salpicaban al propio rey; asegurándose así un poder personal y absoluto. La mano del dictador se alargó hacia todos los estamento sociales; la justicia la manejaba a su antojo, siempre a beneficio propio y de sus afines; fue impuesta la censura en la prensa o lo que es lo mismo, la prensa al servicio del dictador; la libertad de expresión y pensamiento amordazada y su máximo exponente, el Ateneo de Madrid, obligado a cerrar su salón de conferencias, encarcelada la junta elegida por los socios, nombrada otra por Real Orden con un títere a la cabeza que suprimió, de este estamento de la intelectualidad española, la libertad de tribuna.

Una de las primeras medidas en tomar la Dictadura fue la modificación de la Junta Clasificadora para el ascenso de generales y coroneles. Esta junta estaba formada por el jefe del Estado Mayor como presidente y cuatro tenientes generales pertenecientes a la escala de reserva, por ello poco coaccionables y sin aspiraciones a conseguir otros puestos y retribuciones mayores. Por Real Decreto del mismo mes de septiembre de 1923, esta Junta Clasificadora fue disuelta y sustituida, excepto su presidencia, por tenientes generales en activo y con puestos muy codiciados, es decir, con mucho de lo conseguido que proteger y perder. Se cumple así la máxima de todos los regímenes o sistemas totalitarios, entre los que se encuentran reflejados algunos partidos políticos o asociaciones que, teniendo por bandera unos profundos valores, sus falaces dirigentes hacen un uso retorcido de ellos; sancionando a cargos electos y sustituyéndolos por hombres de paja que sirven para el mantenimiento de sus intereses personales.

Primo de Rivera había faltado a todos los compromisos adquiridos con López de Ochoa. En el mes de noviembre de 1923, dos meses después del pronunciamiento, por ser el general de brigada más antiguo, desempeñaba el cargo de gobernador militar de Barcelona. En una maniobra de engaño entre el dictador, Alfonso XIII y la Junta Clasificadora, se le apartó de la promoción a general de división, aún estando en segundo lugar de la lista y habiéndose producido vacantes. Intentó aclararlo directamente con Primo de Rivera, quien le dio a entender que, por su carácter independiente y liberal, inspiraba temor. El rey, en audiencia, le prometió su intermediación. Días después vuelta a reunirse la Junta Clasificadora, no solo ratificó lo acordado anteriormente, sino que lo eliminó de la lista de ascensos pasándolo a la reserva. El recurso que interpuso posteriormente al Tribunal Supremo de Justicia no sirvió para resolver esta trama. Así comenzaba la persecución al general López Ochoa, extendiéndose a cualquier ciudadano sospechoso de poder integrarse en un movimiento revolucionario contra la dictadura. Con estas medidas se pretendía su aislamiento del estamento militar y que se ignorasen los verdaderos motivos por los que fue relegado a la reserva. El vínculo con cuarteles e instituciones militares con las que había estado relacionado, así como su brillante hoja de servicios, que provocaba admiración entre los oficiales más jóvenes, hicieron que este asunto no pasase desapercibido para nadie.

EN LA MASONERÍA

Su ingreso oficial en la masonería fue el día 11 de julio de 1924, en la logia Resurrección no 4 de Barcelona. El nombre simbólico que adoptó fue Rectitud. Esta Logia había levantado columnas un año antes, el 30 de junio de 1923, y pertenecía a G.L.S.regional del Nordeste (GLRNDE)- G.O.E. y al SCG33. Fue pasado a 2o grado al mes siguiente (26 agosto de 1924) y elevado a 3o dos meses después (16-10-1924), en una trayectoria masónica tan meteórica como la castrense. El 30-11-1924, presenta la plancha de quite en su logia madre para levantar las columnas de la logia Rectitud no 5 (llevaba su nombre simbólico) perteneciente a la misma obediencia. Se convierte en su primer V.M. Siempre me quedará la duda si era una logia creada a medida, aunque hay que analizarlo con una perspectiva de situación, lugar y época. En 1925, ya era grado 13; ese mismo año y al siguiente, ocupó el cargo de Gran Secretario de la GLRNDE y, en 1927, el de Segundo Vigilante.

En noviembre del año 25 fue detenido por orden de Martínez Anido, acusado de participa en el primer complot militar gestado por el coronel Segundo Díaz, y del cual no tenía conocimiento alguno porque los encargados de avisarlo no dieron con su paradero. Aunque el juez instructor del sumario no encontró causa alguna para procesarlo, continuó detenido. Tras interponer una denuncia contra Martínez Anido, enviar una instancia al rey y escribir a Primo de Rivera solicitando poder responder al “calumniador” en la prensa, fue puesto en libertad. El coronel segundo Díaz intentaría otro pronunciamiento, más organizado, conocido por la “Sanjuanada” en junio de 1926; fracasando de nuevo. Los dos intentos tenían como misión derrocar la dictadura, pero salvar la monarquía.

La persecución continuaba y la censura impedía publicar cualquier tipo de noticia en las que apareciera López de Ochoa, ni siquiera la de la concesión de la placa de San Hermenegildo por sus 35 años de carrera militar en diciembre de 1924. En enero del año siguiente, se organiza un homenaje por iniciativa tanto de personas civiles como militares; tuvo que cancelarse por prohibición explicita de asistencia a miembros del ejército y coacciones al resto de invitados.

Se encontraba continuamente sometido a vigilancia. Entre la policía no pasaron desapercibidas las habituales visitas que realizaba a un edificio del pasaje de Méndez Vigo, en Barcelona. Siendo este lugar el emplazamiento del templo masónico donde se llevaba a cabo los trabajos de su logia. Nunca la masonería ha estado vista con buenos ojos por las

dictaduras, entre otras cosas, por ser un reducto de libertad y librepensamiento dentro de un sistema totalitario. La Jefatura Superior de Policía pidió a las autoridades masónicas un listado de miembros para saber si López de Ochoa formaba parte de la ella, al serle negada esta petición, cerró ese templo por considerarlo peligroso para el gobierno. La actuación de los directorios militar y civil frente a la masonería no tuvo mucha coherencia: en Barcelona se encontraban varias logias clausuradas y algunos de sus miembros fueron encarcelados, mientras en Madrid se celebraban Asambleas Nacionales sin ningún tipo de problema.

Algunas logias se convirtieron en un lugar de encuentro no solo masónico, sino político, un lugar donde expresarse libremente y con seguridad. La red de espías era extensa, y la actuación contra ellas y sus miembros fue implacable.

En febrero de 1927, el GOE acepta su dimisión como S. V. regional debido a los problemas masónico-políticos existentes dentro de la GLRNDE. Esta dimisión trae como consecuencia el abatimiento de columnas de la logia Rectitud no 5. Incongruentemente, parece ser, que estos disturbios tuvieron que ver con el apoyo de López de Ochoa a la llegada de la dictadura de Primo de Rivera. El GOE admite su pase a sueños el 18-1-1928.

Debido a otra instancia presentada ante el capitán general por un arresto al que fue sometido, en ella vertía duras opiniones contra la dictadura y el rey. El juez instructor no encontró razones para procesarlo voluntariamente, aunque tuvo que hacerlo en julio de 1928, un año después, por coacciones desde Madrid. Desde verano de ese año, se encontraba vigilado día y noche por dos agentes de la policía secreta. Un día de septiembre de 1928, encontrándose reunido en el despacho de su amigo Eduardo Layret (abogado y masón), llegó la policía inesperadamente, considerando esa reunión como clandestina al encontrar una carta sobre la mesa con un asunto relacionado con la masonería. Fue condenado a 10 meses de prisión. A los pocos días, dos guardias civiles fueron a detenerlo para llevarlo preso a la fortaleza de Montjuic. Les pidió vestirse, ya que estaba en pijama, pero antes de que pudiera darles su palabra de honor de que no lo intentaría, se escapó por la ventana. Uno de los marcadores que miden la calidad humana de las personas es el valor de su palabra y la confianza que esta genera en los demás. López de Ochoa nunca se hubiese fugado si hubiese tenido que pagar un precio tan alto a su honestidad. La carencia de estos valores es lo que echamos todos en falta por parte de quien debería dar ejemplo.

Nada más atravesar la frontera de Francia, escribió dos cartas: una para exculpar a los guardias civiles que habían ido a detenerlo y que no fuesen acusados de estar implicados en su fuga, y la otra para decir que la masonería de Barcelona no tenía nada que ver con el complot descubierto en septiembre de 1928. El 28 y 29 de ese mes, sería la fecha indicada por el Sr. José Sánchez Guerra, un apreciado político de la restauración que llegó a ser presidente del Consejo de Ministros en 1922, para aglutinar a las personas ideológicamente más dispares y hacer un frente común contra la dictadura. El complot de septiembre era solo un preparativo para algo de mayor calado que tendría lugar 28 y 29 de enero de 1929. López de Ochoa tendría un papel fundamental al hacerse cargo del mando militar de Cataluña. El general atravesó la frontera con este propósito, pero al comprobar el fracaso del plan por la inacción de un movimiento popular pactado anteriormente, y por la cobardía y traición del capital general de Valencia, Castro Girona, tuvo que abandonar territorio español de nuevo para protegerse de la policía que ya seguía sus pasos. El fracasado levantamiento se llevó a cabo, únicamente, en el Regimiento de Artillería de Guarnición en Ciudad Real. El cuerpo de Artillería había sido disuelto por Primo de Rivera, en común acuerdo con el Rey, por los enfrentamientos debidos a la promulgación de un Real Decreto de julio de 1926, echando por tierra el compromiso de los artilleros al salir de la academia de mantener la escala cerrada (solamente aceptaban ascensos por rigurosa antigüedad). Los artilleros se declararon entonces abiertamente republicanos. Durante los dos años siguientes, López de Ochoa vive exiliado entre Francia y Bruselas, donde escribe el libro, publicado en 1931 con prólogo de Ortega y Gasset, “De la Dictadura a la República”. En esta obra explica todos los detalles de su adhesión al pronunciamiento, las verdaderas intenciones del dictador, así como su oposición y persecución por parte del régimen.

Para remarcar su profundo carácter republicano, me permito transcribir parte de un párrafo:

“Los borbones han seguido siempre en nuestro país un sistema de anestesiar aquello de más noble y digno que ha habido en la nación. Para ello han encontrado siempre sus hombres; Cánovas y Sagasta, el siglo pasado, se encargaron de gobernar el país dando una sensación de libertad y de constitucionalismo, cuando en realidad todos servían a la Monarquía como los ministros del absolutismo. Sus sustitutos han sido siempre iguales. Los Gobiernos de España no tuvieron nunca otra misión principal que la de salvar al Rey, entreteniendo y desviando los anhelos y la voluntad popular. Las cortes españolas han sido siempre una ficción, una farsa constitucional, que no tenía otro fin que ser la ejecutora y el escudo al mismo tiempo de la autoridad real.”

De lo que nunca se arrepintió, en sus confesiones autobiográficas, fue de haber contribuido a la erradicación de la llamada vieja política de la restauración. Era un sistema bipartidista de alternancia, pactado y enquistado en la corrupción al que consideraba la fuente de muchos de los males que llevaba arrastrando España desde finales del siglo anterior.

Las injusticias sufridas por el general López de Ochoa eran proyectadas en todos los ámbitos sociales, militares y políticos. Intelectuales, estudiantes y trabajadores, independientemente de su estatus, fueron acosados ante la más mínima sospecha de estar actuando contra el Régimen. Las detenciones, depuraciones y torturas se sucedían impunemente generando un caldo de cultivo conspirativo a punto de estallar. El rey Alfonso XIII consigue parar el golpe que se estaba gestando, retirando su apoyo a Primo de Rivera, que presenta su dimisión el 28 de enero de 1930. Como ya es sabido, el monarca comete el error de entregar el gobierno al general Berenguer, máximo responsable del desastre de Annual. Dámaso Berenguer prometía una vuelta a la realidad constitucional.

Con el cambio de gobierno, López de Ochoa regresa de su exilio, se presenta ante el nuevo presidente del Consejo de Ministros y comprueba que nada había cambiado. El 17 de junio de 1930 es arrestado por la publicación del libro De la Dictadura a la República, aunque en agosto fueron eliminados los cargos. Berenguer dimite el 14 de febrero del 31. El rey le propone la formación de un gobierno a Sánchez Guerra. El general López de Ochoa vuelve a ser reinstalado en el ejército como comandante de la guarnición de Barcelona. Sánchez Guerra fracasa en su propósito al negarse los republicanos a formar parte de un gobierno con un monarca como jefe del estado y desestima entonces la oferta de Alfonso XIII de crear un gabinete. Se nombra presidente del Gobierno al Almirante Aznar, que convoca elecciones municipales el 12 de abril, con victoria de los partidos republicanos en las principales ciudades. El resto ya se conoce.

LA II REPÚBLICA

Ese mismo 14 de abril de 1931, mediante una llamada telefónica, fue ascendido a capitán general de la cuarta región militar por orden del gobierno provisional de la República y confirmado por Orden Numero 85 en la que también se le promovía a general de división con una antigüedad desde el 22 de enero de 1924 (que era la fecha que le hubiese correspondido). En su juramento, prometió por su honor servir fielmente a la República. Por lo comentado anteriormente, su palabra no tenía precio y sus juramentos no eran en vano. Una rápida sucesión de hechos en el año 32:

El 14 de julio fue cesado del cargo que ocupaba. El 24 de julio de 1932 se le ordenó fijar su residencia en Madrid. El 25 de septiembre se le nombró jefe de la Tercera Inspección General del Ejército. Ese mismo año se divorcia legalmente de su segunda esposa Mª Luisa Motta. Vuelve a contraer matrimonio civil el 31 de mayo de 1933 con Purificación Celeiro. El 16 de agosto de 1934, nacería su hija a la que le puso el nombre de Libertad, mostrando así, una vez mássu perfil progresista. Tras la proclamación de la República, se reintegró a la logia Rectitud no 5 ocupando el oficio de Primer Vigilante y de Segundo Vigilante en la GLRNE. A principios de 1933, fue exaltado al grado 18.

El 29 de mayo de 1933 presenta plancha de quite, confirmada por la obediencia regional el 31 de mayo de 1935.

Un acontecimiento sacó a la luz su condición de masón: En 1934, el ministro de guerra Diego Hidalgo decretó la prohibición de pertenecer al ejercito y a partidos políticos; por este motivo, hubo un debate en el parlamento en el que un diputado derechista, Dionisio Cano López, que una semana antes había solicitado que ningún miembro del ejercito pudiera pertenecer a la masonería, citó el nombre de varios jefes del ejercito que pertenecían a la misma; entre ellos el del general de división López de Ochoa. El argumento expresado era que la masonería era una organización política. La respuesta de otro diputado fue que no tenía ni idea de lo que era ni de lo que representaba, la masonería. El ministro lerrouxista se centró en la importancia de la disciplina. El listado de Dionisio Cano fue utilizado más tarde por el ministro cedista Gil Robles. López de Ochoa fue cesado de su cargo de jefe de la 3a Inspección del Ejército el 3 de junio, al igual que varios de los militares citados en la lista.

OCTUBRE DE 1934. ASTURIAS

En octubre de 1934 se produce el estallido de la huelga general, que solo tuvo un fuerte arraigo revolucionario en Asturias, y la proclamación de Estado catalán. La gota que había colmado el vaso fue la entrada en el gobierno de Lerroux de varios ministros de la CEDA (partido antirrepublicano, católico, fascista y con idea de establecer un régimen totalitario al más puro estilo italiano).

En una tensa reunión del Gobierno, el presidente del consejo de ministros, Alejandro Lerroux, decidió, con el apoyo del presidente de la República Alcalá Zamora, que fuese el general López de Ochoa quien se hiciera cargo de las tropas que iban a actuar en Asturias. Esta elección se basó tanto en la experiencia como en la firmeza y talante negociador del general; se quería evitar un número elevado de víctimas. El ministro de guerra, Diego Hidalgo, había abogado por Franco, haciendo posteriormente lo posible para que este interviniese en las operaciones que se iban a llevar a cabo. Se le supone al futuro generalísimo un papel más importante del que realmente ejerció en esta campaña; su misión era, únicamente, la de asesorar al ministro de Guerra. El 6 de octubre por la tarde, el general López de Ochoa fue convocado a una reunión en el despacho de Diego Hidalgo, en donde se le indicó su cometido; allí se encontraban el propio ministro y tres jefes militares más (el subsecretario del ministerio general Castelló, Franco y el jefe del estado mayor general Masquelet). El primer consejo dado por el futuro Dictador fue traer una columna de legionarios y regulares desde África con el coronel Yagüe, afiliado ya a Falange, al frente de la misma. Esta propuesta fue aceptada de buen grado por el ministro por pretender causar el menor número de bajas entre los soldados de reemplazo peninsulares.

Las relaciones del general Ochoa con gran parte de los mandos africanistas no era buena. Siempre bromeaba con que fue el General más joven de España por méritos propios, en clara alusión a las recomendaciones palaciegas y la gran “amistad” que unía a Franco con Alfonso XIII; lo que le habría hecho medrar en su carrera de forma sospechosamente rápida.

El 7 de octubre, López de Ochoa se une al Batallón no 12 que se dirigía desde Lugo con destino a Oviedo. Franco aconsejó al gobierno enviar fuerzas de socorro a Oviedo desde Valladolid, tres baterías del Regimiento de Artillería no 14 que quedaron bloqueadas por los rebeldes que se encontraban fuertemente armados con fusiles, ametralladoras, cañones y bombas de mano. Una columna procedente de León, bajo el mando del general Milán del Bosch, fue también detenida por los amotinados.

El Batallón no 12 avanzaba sin pausa, aunque con algunos obstáculos en la carretera que disminuían su marcha. Al llegar a Grado, se dieron cuenta de que los insurgentes habían abandonado la localidad y los estaban esperando a las afuera, en el desfiladero de Peñaflor; al día siguiente, en una maniobra de despiste, en lugar de avanzar hacia Oviedo pasando por Trubia, punto fuerte de los sublevados y con una fabrica de armas a su disposición, se dirigió camino de Pravia, donde los insurrectos, ante la sorpresa, huyeron para esperarlos a la salida del pueblo, en donde tuvo lugar un intenso tiroteo con dos soldados herido leves y 25 prisioneros rebeldes. Era urgente la llegada a Oviedo, pues las tropas que defendían la ciudad se encontraban atrincheradas bajo un potente fuego enemigo. En Avilés los combates fueron más intensos, perdiendo un hombre y quince heridos entre soldados, suboficiales y un oficial, en dos horas de combate. Al día, comprobaron que los rebeldes se habían retirado abandonando muchas armas. Continuos sabotajes en las carreteras y puentes obligaban a ralentizar la marcha. La primera misión al llegar a Oviedo era liberar a los cuarteles sitiados de Santa Clara y Pelayo y el Gobierno Civil. La contienda duró hasta el día 15, eliminando los últimos focos rebeldes de la ciudad. La sorpresa se la llevó el general cuando comprobó que Franco, desde Madrid, estuvo dando órdenes, retrasando a la tropa y exponiéndola a un desastre. Por ejemplo, la de enviar un batallón desde La Coruña para ocupar Grado que ya lo habían hecho las fuerzas al mando de López de Ochoa o pretender dirigir el avance del ejército hacia las Cuenca Minera, competencias únicamente disponibles para el general responsable de las tropas. El ataque a las Cuencas Mineras, en donde se encontraban todos los medios rebeldes replegados y fortín de esta revolución, era una operación delicada, no quería ocuparla sin hacerlo antes con Trubia en donde se encontraban numerosos prisioneros inocentes, incluido un exministro, José Pedregal. El día 16, las tropas se dedicaron a recoger el armamento abandonado y a enterrar a los 500 muertos que se encontraron por la ciudad. Los días 17 y 18 liberaron Trubia y al gran numero de prisioneros que allí se encontraban; casi todos oficiales, jefes y familiares de los responsables de la fábrica de armas de esa localidad. El encargado de esa misión era la columna de Legionarios y Regulares de Yagüe, que no quiso negociar una capitulación condicionada, empleando los métodos resolutivos que utilizaría años después en la matanza de Badajoz, cuando se convirtió en el carnicero de esa ciudad extremeña. Preparando el general Ochoa el ataque a las Cuencas Mineras, se presentó de paisano, en el Cuartel de Pelayo, el teniente Torrens de la Guardia Civil. Este, había sido hecho prisionero al inicio de la contienda y enviado como mensajero desde Sama (centro de operaciones de los sublevados), para preguntar si se aceptaría una capitulación y en qué condiciones. El general dijo que la condición indispensable era entregar las armas y le escribió en un papel los siguientes puntos para que no hubiese malas interpretaciones: – La sumisión de los grupos armados depositando sus armas. – La liberación de todos los prisioneros, entregándoles su armamento. – Que se entregaran la cuarta parte de la junta o comité regional como rehenes.

A las pocas horas regresa el mensajero acompañado de uno de los líderes obreros, el socialista Belarmino Tomás. Con el teniente Torrens de testigo, le dice al General que admite todos los puntos del acuerdo, aunque para el último necesitará un par de días porque la junta o comité regional se había dispersado. El general sustituye, entonces, este término por el del cese inmediato de los disparos a sus posiciones desde el barrio de San Lázaro. La única condición que pedía Tomás era que se tomara la Cuenca Minera sin violencia ni represalias y que no interviniesen en la acción las tropas de regulares indígenas al mando del coronel Yagüe. Esta circunstancia tenía muy preocupado al líder sindicalista por la fama que precedía a esos soldados con asesinatos, violaciones y toda clase de atropellos contra la población civil. En una entrevista publicada posteriormente en el periódico El Socialista, Belarmino Tomás reproduce las palabras del general López de Ochoa:

Usted sabe que soy masón y que, por defender los principios liberales y mis convicciones republicanas, he vivido desterrado durante dictadura. Donde usted me ve, he escrito un libro contra Martínez Anido. Sí, señor. Puede estar seguro de que por mí no se verterá una gota más de sangre. Ya se ha vertido bastante.”

Los disparos cesaron inmediatamente. El día 19 de octubre se toman los pueblos de la Cuenca Minera de forma pacifica según lo acordado y sin disparar un solo tiro, entregando los alcaldes las armas requisadas al paso de las tropas. A la columna de Yagüe la ordena replegarse hacía Oviedo ese mismo día, haciendo responsable al coronel de cualquier altercado que pudiera ocurrir. Los quince días siguientes se emplearon en perseguir a algunas partidas rebeldes. A mediados de noviembre se da por finalizada la campaña.

Las discrepancias con el coronel Yagüe fueron siempre manifiestas durante todo este tiempo. Este acusaba al general de no admitir ninguna sugerencia y de no contar con él para nada. El día 18 por la tarde, Ochoa se reúne con Yagüe para explicarle los términos del pacto con Belarmino Tomás. El coronel, furibundo, llega a desenfundar su pistola y a encañonar al General acusándolo de blando. El falangista contra el masón, preludio de lo que ocurriría dos años después. Este incidente no lo iba a olvidar Ochoa tan fácilmente, procesando y arrestando a Yagüe unos días después por las declaraciones hechas a la revista Mundo Gráfico y al periódico ABC en las que afirmaba que “Ochoa tuvo a su columna embotellada en el cuartel de Pelayo”. Meses más tarde, en una conversación de López de Ochoa con el vicesecretario del PSOE Juan Simeón Vidarte (sobrino del General Castelló) le confiesa que el conflicto con Yagüe fue debido a que un grupo de legionarios sacó de la cárcel de Sama a veintisiete trabajadores a los que decapitaron y mutilaron sus genitales y el resto del cuerpo, enterándose más tarde él mismo, que uno de esos legionarios se paseaba con las orejas colgadas de un alambre a modo de collar. Los culpables fueron detenidos y fusilados de inmediato. Tampoco sentó bien al futuro “Carnicero de Badajoz” que pasara por las armas a seis moros por las violaciones, asesinatos y saqueos que cometieron contra la población. El ministro de Guerra le recriminó que no hubiera llevado a estos soldados ante un consejo de guerra. La contestación fue que les dio la misma oportunidad de defensa que ellos a sus víctimas.

El 24 de octubre llegan el ministro de guerra y Franco a Oviedo, sabiendo de antemano el ferrolano lo acontecido con Yagüe, y lo que este le había dicho: Ochoa acepto el pacto con los revolucionarios por su condición de grado 33 de la masonería.

Los actos de represión comenzaron en Asturias al poco tiempo. De los más sonados es el asesinato del periodista Sirval, enviado especial del diario El Mercantil Valenciano, a manos de un legionario de origen búlgaro, Iván Ivanoff, que le descerrajó seis tiros a bocajarro cuando estaba a punto de enviar su tercera crónica en la que acusaba a su asesino del fusilamiento de Aída de la Fuente, joven comunista a la que se llamó la “Rosa Roja de Asturias”. Ivanoff salió impune al creer el Tribunal de Urgencia de Oviedo que el arma se le disparó accidentalmente. Este suceso provocó una carta de protesta que firmaron los intelectuales más destacados del momento, entre los que se encontraban Machado, Unamuno, Juan Ramón y Azorín. El asesinato de Sirval se llevó a cabo el 27 de octubre, cuando aún el general Ochoa se encontraba en Asturias.

A partir del día 21 fue cuando empezaron a disminuir los efectivos de tropa y a aumentar el de Guardia Civil al mando del comandante Lisardo Doval y Bravo, verdadero instigador de la represión en Asturias. Doval contaba con poderes extraordinarios de autonomía y jurisdicción frente a Ochoa, concedidos por el ministro de guerra Diego Hidalgo. Se le permitía detener, registrar, capturar rebeldes y armas con total libertad de acción. El comandante de la Guardia Civil

fue despiadado y sanguinario en su cometido, lo que salpicaría y provocaría el asesinato años más tarde del general masón.

A finales de noviembre, López de Ochoa abandona Asturias y regresa a Madrid, a su puesto de inspector general del Tercer Ejercito.

El 15 de febrero se le otorga por parte del gobierno la recompensa de más mérito que puede poseer un oficial del ejército, la Cruz de San Fernando. Lerroux propuso a López de Ochoa y a Domingo Batet (por su actuación contra la proclamación del estado catalán) un ascenso a tenientes generales, grado que se había suprimido por las reformas efectuadas por Azaña. Ese mismo día se le concedió a Franco la Gran Cruz del Mérito Militar y se le nombró comandante en jefe de las tropas de Marruecos. El ayuntamiento de Avilés, en agradecimiento, le entregó a Ochoa la Medalla de Oro de la Villa.

Los periódicos de la derecha escribían sobre Franco como el salvador de la República, mientras desde las de izquierdas se orquestaba una campaña en contra del general Ochoa, acusándolo de ser el encargado y promotor de la represión, siendo tratado como el “verdugo de Asturias”.

ACOSO Y MUERTE

Su actuación en Asturias también causó protestas dentro de la Masonería, en concreto en la logia Themis, perteneciente a la GLE (Gran Logia Española) que incluso pedía su irradiación en 1935; ese mismo año se iniciaría en esa logia Luis Salat, fundador y primer Gran Maestro de la Gran Logia de España. En 1936 se publica su libro Campaña Militar de Asturias en octubre de 1934.

Después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero del 36, López de Ochoa fue cesado el 14 de marzo y detenido el 30 de ese mismo mes, mientras se investigaba lo sucedido en Asturias. Se le acusaba del fusilamiento de 20 civiles en el cuartel de Pelayo. Investigaciones recientes culpan de los mismos al capitán de la Guardia Civil Nilo Tella Cantos, probablemente actuando sin el conocimiento de López de Ochoa, aunque este pudiera tener responsabilidad como mando superior. Inicialmente, ingresa en la prisión militar de Burgos, pero gracias a las gestiones llevadas a cabo por su esposa, es internado en el Hospital Militar de Carabanchel (actual Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla) por una enfermedad simulada. A principios de agosto, casi quince días después de producirse el alzamiento, los periódicos comienzan a lanzar noticias denunciando que hay generales desafectos en zona republicana y sin ser juzgados. El 11 de agosto es dado de baja del ejército, lo que conllevaba a la pérdida de empleo, pensión y condecoraciones. Esta medida era tomada sobre los militares no leales o sospechosos de no serlo. Este no era el caso del general Ochoa, incluso hay testimonios que indican que con el general López de Ochoa era improbable contar para el golpe de estado; es más, algunos decían expresamente que si este participaba ellos no lo harían. No hay ninguna prueba que revele su simpatía con el levantamiento, al contrario. Se cree que esta baja del ejército se produjo para satisfacer las ansias de venganza por la represión en Asturias ya que aún no había sido juzgado.

Al estallar el alzamiento, el hospital se reorganizó en Comités de Milicia, uno militar y otro civil formado por trabajadores que se ocupaban de diversos oficios dentro del hospital. Desde el primer momento, las intimidaciones eran constantes hacía su persona, peligrando en todo momento su integridad física. La tensión crecía conforme pasaban los días. La amenaza constante era quemarlo en su habitación. El ministro de guerra (general Castelló), con la pretensión de proteger a López Ochoa, aconseja al coronel director del hospital, González Deleito, un plan de fuga. El intento fracasará dos veces: una de ellas disfrazado de monja, la otra dentro de un ataúd haciéndose pasar por muerto al suministrarle una inyección de morfina. Por esta última tentativa fue fusilado el coronel Deleito por un grupo de milicianos del Comité de Milicias de Carabanchel Alto (formado por miembros de la CNT); a pesar de los esfuerzos del doctor Gómez Ulla por impedirlo.

El 17 de agosto, ante los rumores de traslado de los militares ingresados, los Comités civil y militar junto con el del pueblo de Carabanchel Alto, invaden el hospital. El objetivo era López de Ochoa, al que trasladan entre gritos, empujones e insultos a un montículo cercano, el cerro de Almodóvar. Sin querer entrar en muchos detalles, diré que fue acribillado a balazos, le cortaron la cabeza que, pinchada en una bayoneta, fue paseada por las calles del barrio. Hasta en ese último momento mostró su arrojo, indicándoles a sus asesinos dónde debían disparar, a la mano derecha que tenía colocada sobre el corazón. Me gustaría pensar, por darle algún sentido menos trágico a ese momento, en nuestro imaginario simbólico con un signo de fidelidad: fidelidad a su profesión y al ejército, a los que amaba profundamente; fidelidad a sus principios y valores, con los que nunca dio un paso atrás y, por tercera vez, fidelidad para con su hija Libertad, que cumplía dos años el mismo día en que decenas de balas atravesaban el cuerpo de su padre. Hay diversas informaciones, unas indican que la cabeza fue devuelta al patio del hospital donde estaba el cuerpo, pero otras ya apuntan a que nunca apareció. De una forma u otra, al día siguiente, el cuerpo fue enterrado en el Cementerio del Este (actualmente de La Almudena). Se publicó una escueta noticia en el ABC de Madrid en la que se indicaba su fallecimiento debido a una dolencia por la que estaba ingresado.

La primera fotografía que contemplé del General López de Ochoa, ya hace algunos años, fue la de su cadáver tendido, con numerosos agujeros de bala repartidos por todo su cuerpo, la cabeza la sujetaban sus piernas y en su frente aparecían también claros signos de haber sido atravesada por un disparo. No se apreciaba su mano derecha, pero si su antebrazo ennegrecido y dañado. El interés por este personaje surgió a raíz de lo que estaba escrito en el pie de foto: “El cadáver del general López Ochoa perteneciente al Supremo Consejo del grado 33 y declarado traidor por la Masonería revolucionaria. Es un caso típico de venganza masónica”. El lector podrá imaginarse la procedencia de dicho volumen, en el que se acusaba a los grados vengadores de la Masonería de su muerte. La página adyacente la ocupaba un grabado simbólico tergiversado, con el escrito: “Símbolo masónico que figura en el ritual de los grados vengadores de Hiram. Rezuma pacifismo”.

Balzac decía que la ignorancia es la madre de todos los crímenes. Qué razón tenía. Los masones siempre hemos sido un blanco fácil de ignorantes y manipuladores. A lo largo de la historia, cualquier desgracia en la que se viera implicado un masón, apuntaba como causa más probable la de su pertenencia a la orden. No iba a ser menos la pasión y muerte de este general masón que lo único que hizo fue cumplir con su deber, nos guste más o menos su trabajo. Era un soldado y su misión fue hacer la guerra, defender a su país y ser leal a su gobierno en base a sus convicciones. Gracias a él se salvaron miles de vidas en Asturias; sin negociación, las hordas de Yagüe, sedientas de venganza, hubiesen arrasado las Cuencas. Los mineros hubiesen resistido hasta morir matando. La manipulación que sufrió su figura vino por parte de los dos bandos. Es difícil predecir cómo se hubiesen desarrollado los acontecimientos si hubiese logrado escapar del Hospital Militar. A pesar de ser considerado un enemigo por parte del gobierno del Frente Popular, su ideología era mucho más fuerte para con la República que las persecuciones de una administración pasajera. Lo que está claro es que no hubiese vuelto a caer en el engaño de apoyar a otra dictadura. Por su relación y opinión con personajes como Sanjurjo, Millán Astray, Yagüe y Franco, así como el enfrentamiento con la mayor parte de los jefes “africanistas”, sabemos a ciencia cierta el camino por el que no se hubiese desviado.

Denostado y vilipendiado por algunos sectores dentro de la Orden, supo aguantar dentro de su logia los envites que sufría del exterior. El último capítulo de iniquidad lo sufriría ya en democracia y afectaría a sus descendientes, en concreto a su esposa Purificación Celeiro. El matrimonio de Eduardo López de Ochoa y Purificación Celeiro fue anulado por las leyes franquistas en 1944, por la aplicación de las leyes de 23 de septiembre y 23 de octubre de 1939, derogando la ley de Divorcio Republicana. A partir de ese momento, se convirtió en su legítima viuda su exesposa Luisa Motta, coparticipando de su pensión con la hija legítima de su anulado matrimonio Libertad López de Ochoa Celeiro. Pues bien, a raíz de la nueva ley de Divorcio de 1981, Purificación Celeiro volvió a solicitar la concesión de la titularidad de la pensión (Luisa Motta ya había fallecido), oponiéndose a ello el Consejo Supremo de Justicia Militar, hasta que, en 1984, el Tribunal Supremo le otorgó ese derecho.

Uno de los significados de la palabra redimir es el de poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia. Espero que este trabajo haya aportado algo de Redención sobre la figura del General Eduardo López de Ochoa y Portuondo y con la deuda que tiene este país con su memoria.

Bibliografía:

 Eduardo López de Ochoa y Portuondo: Memorias de un soldado. Memoria familiar de Purificación Celeiro y Libertad López de Ochoa. Ed. Belacqua (2007).

 General E. López de Ochoa: De la Dictadura a la República. Prólogo de Ortega y Gasset. Ed. Zeus (1930).

 General López Ochoa: Campaña Militar de Asturias en octubre de 1934. Ed. Yunque (1936).

 Manuel de Paz Sánchez: Militares Masones de España. Diccionario biográfico del siglo XX. Fundación Instituto de Historia Social (2004).

 Ezequiel Ignacio Garcia-Municio: Militares Ilustrados, Liberales y Masones (de 1728 a 1936). Ed.masónica.es (2018).

 Toda la verdad sobre el brutal asesinato del general López

Ochoa: gerraenmadrid.net

 Eduardo López de Ochoa y Portuondo. Real Academia de la

Historia: dbe.rah.es

 Horacio Vázquez Rial: La muerte del general López de Ochoa.

libertaddigital.es

 Yagüe encañona a Ochoa: Diario la nueva España. Morán

(2009) lne.es

Artículo: “La Masonería en los tiempos del coronavirus” (Logia Redención 167)

Redención 167 es una Logia de Estudios de la Gran Logia de España en la que la fraternidad y el sosiego se funden con la cultura. En sus reuniones, la filosofía, la sociología y la Historia, se mezclan con la masonería y sus artes liberales para profundizar en lo más hondo del ser humano y la sociedad que lo acoge. Saben y quieren saber, y buscan que esa inquietud por saber se extienda, porque el saber siempre conduce a que la sociedad sea más libre.

Para impulsar el conocimiento, esta Logia desde hace años publica lo que llaman los “Cuadernos de la Logia de Estudios Redención 167” en la web https://www.redencion167.com, y en estos cuadernos se pueden encontrar planchas y artículos de los más variados e interesantes temas, que siempre tienen el denominador común de servir para enseñar a pensar y fomentar el gusto por el saber. Redención 167 es erudición y cultura, y eso convierte a esa Logia en un importante puntal en favor del verdadero progreso.

Sus miembros son Maestros Masones muy especiales a los que merece la pena escuchar, y en la Logia Semper Fidelis 150 tenemos la fortuna de contar con dos Hermanos que también están en la Logia Redención 167. A continuación reproducimos el artículo del RH Jesús Gutiérrez Morlote, publicado en los Cuadernos de Redención, titulado “LA MASONERÍA EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS”

ooooooooooOOOOOOOOOOoooooooooo

LA MASONERÍA EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

Jesús Gutiérrez Morlote

Contexto general

En enero de 2020, el doctor Yong-Zhen Zhang, del Instituto de Virología de Wuhan identifica un coronavirus (llamado posteriormente SARS-CoV-2) como responsable de la enfermedad respiratoria grave aparecida poco antes, secuenciando el genoma y poniéndolo a disposición del mundo científico. Dos días más tarde, el gobierno chino clausuró el laboratorio1.

Lo sucedido en todo el mundo desde entonces es bien sabido. En seis meses, la enfermedad se había extendido a 188 países e infectado a más de 6,6 millones de personas causando la mayor recesión mundial de la historia. Hoy tenemos que hablar ya de 36 millones de personas infectadas y más de un milón de muertes2.

La pandemia de COVID-193 golpea nuestra economía, debilita nuestra organización social y nos enfrenta a problemas morales desconocidos u olvidados que, por primera vez en mucho tiempo, son noticia de primera plana.

En palabras de António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, en marzo de 2020, estamos ante una crisis sanitaria mundial nunca vista en los 75 años de historia de las Naciones Unidas, que está propagando el sufrimiento humano, infectando la economía mundial y trastocando la vida de la gente4.

Periódicos, agencias informativas, sociedades científicas e instituciones públicas trasladan nuevos e inaplazables interrogantes a los ciudadanos, generalmente sobre como utilizar los recursos asistenciales de una manera más justa y efectiva.

A simple título de ejemplo, la periodista Margarita Rodríguez conversa para la BBC con el Dr. Dominic Wilkinson, profesor de Ética Médica, a partir del artículo que este publicó en el blog de la Universidad de Oxford5 y titula la entrevista: Coronavirus: los dilemas éticos con los que la pandemia de covid-19 nos está enfrentando6. El profesor Wilkinson afirma que

• […] la ciencia no nos puede decir qué hacer o qué deberíamos hacer, la ciencia sólo nos puede decir qué pasaría si actuamos de determinadas maneras. Nosotros tenemos que decidir cómo balancear diferentes valores éticos que podrían estar en riesgo: cuál es el más importante, a cuál le vamos a dar prioridad, cuál precio estamos dispuestos a pagar y cuál no, y, entonces, tomar una decisión.

Asimismo es interesante la conversación entre la profesora de Ética Begoña Román y el escritor José Ovejero, ¿Qué ética creamos con la COVID-19?7que nos recuerda que la Salud no es siempre el bien más importante, que ha de confiarse más en los ciudadanos (negándose una visión puramente hobbesiana), que el cambio de las prioridades de la sociedad nos ha hecho descubrir otros aspectos del mundo que teníamos olvidado, que el hombre es un animal simbólico y está creando nuevos ritos y, sobre todo, que la llamada nueva normalidad ha de regirse por los principios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad. En 2016, la Organización Mundial de la Salud ya había dado a conocer su Guía para la gestión de cuestiones éticas en los brotes de enfermedades infecciosas8.

Comenzada la pandemia de COVID-19, a finales de marzo de 2020, la SEMICYUC (Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias) elaboró sus Recomendaciones éticas para la toma de decisiones difíciles en las unidades de cuidados intensivos ante la situación excepcional de crisis por la pandemia por COVID-19: revisión rápida y consenso de expertos9A partir de este documento y algunas otras iniciativas de gobiernos autonómicos se suscitó una polémica en los medios de comunicación10.

Por las mismas fechas y con significativas diferencias conceptuales, el Comité de Bioética de España emitió un Informe sobre los aspectos bioéticos de la priorización de recursos sanitarios en el contexto de la crisis del coronavirus11.

El 2 de abril de 2020, se hizo público el Informe del Ministerio de Sanidad sobre los aspectos éticos en situaciones de pandemia: el SAR-CoV-2, redactado y revisado por expertos del ámbito académico, profesional, corporativo y gubernamental12.

También los ciudadanos abordan decididos los problemas más complejos; desde el anonimato en las redes sociales, la hiperpolarización de la vida pública y la solitaria agresividad del confinamiento, se polemiza sobre todo lo humano y lo divino, incluso acerca de aspectos técnicos reservados en principio a la pericia profesional. Es difícil distinguir la opinión pública, en tanto que preferencia de una mayoría, en momentos en que todos hablan al unísono y con la misma audacia. Afirma Daniel Innerarity, catedrático de filosofía política y social, que: […] En la opinión pública no solo compite la opinión de los expertos con la de quienes no lo son, sino que los mismos expertos están muchas veces en desacuerdo. […] El problema no es que la ciudadanía sepa muy poco, sino que nadie sabe lo suficiente. […]13

En el terreno económico, Lawrence Boone, economista jefe de la OCDE, dice que […] el mundo se enfrenta a una grave crisis sanitaria y a la mayor desaceleración económica desde la Segunda Guerra Mundial. […]14.

Todos los expertos, incluso los economistas más neoliberales, parecen coincidir en que la salida de esta brutal -por inesperada y radical- crisis, no pasa por combatir el déficit público ni por los recortes sociales sino por un neokeynesianismo universal basado en la inversión pública y el protagonismo estatal15. En medio de tan graves dificultades a todos los niveles, solo la industria farmacéutica, precisamente la de mayores beneficios, se apresta a mejorar su cuenta de resultados gracias a una potencial vacuna contra el virus responsable de la enfermedad, con fondos públicos para la investigación, la fabricación y hasta para la cobertura de eventuales responsabilidades.

La democracia española, amenazada como todas por populismos de diferente calaña, es puesta a prueba hasta el punto que, por primera vez en mucho tiempo, se cuestiona la forma de Estado (autonómico, cuasi federal) y la forma de gobierno (monarquía parlamentaria).

La sociedad, tal vez sin querer, se ve obligada a reflexionar acerca del trato y los cuidados que reciben sus ciudadanos más viejos, ese 19,58% de españoles que tienen más de 65 años en 202016.

El Sistema Nacional de Salud, infrafinanciado crónicamente, debilitado por los clientelismos locales y la insolidaridad inter- regional, con un ministerio de segunda categoría (recuérdese que no hace mucho tiempo fueron ministras de Sanidad unas políticas de la entidad de doña Celia Villalobos y doña Leire Pajín) y sin medios para coordinar efectivamente nada, es golpeado por una enfermedad nueva que exige de todos sus recursos al mismo tiempo, postergando a los pacientes con otras enfermedades no transmisibles pero igualmente letales.

Dilemas éticos

En ese contexto surgen dudas de si estamos utilizando correctamente nuestra oferta de servicios sanitarios, inevitablemente limitada, para asistir a una demanda que tiende al infinito, como siempre, pero que ahora es, además, urgente.

Otros interrogantes se refieren al límite que el interés público puede poner a los derechos individuales, para la protección de los colectivos más vulnerables.

Incluso se propone una disyuntiva previa y más primaria, ¿economía o Salud Pública17?, que es inexacta en sus términos, pues no se ha demostrado que para conseguir una menor mortalidad haya de sacrificarse, obligatoriamente, el PIB18.

La periodista y economista Rebeca Gimeno afirma que:

• […] el intercambio entre vidas y economía parece obvio. Pero sólo aparentemente. Si abrimos el foco a otros países, vemos que los datos no son concluyentes. El dilema era falso porque dependía de otras variables. Hay países que salvaron sus vidas y su economía y otros, ni unas ni la otra19.

A veces se producen respuestas desafortunadas, tal vez sin pretenderlo, como la de la Confederación Vallisoletana de Empresarios que reclama a las autoridades sanitarias excluir de sus cálculos epidemiológicos a las residencias de ancianos puesto que no es sociedad productiva20.

Algunas de las posibles preguntas, verdaderos dilemas éticos, serían las siguientes:

– ¿Hasta cuándo y hasta dónde es legítimo limitar los derechos de las personas para contener la epidemia? ¿cómo hacer compatible la seguridad de las personas más amenazadas por la COVID-19 con el bienestar de los menos susceptibles a padecerla con gravedad, como los jóvenes?

– ¿Habría que tener en cuenta el principio de reciprocidad a la hora de prestar asistencia a los ancianos o al personal sanitario, considerando su previa contribución a la sociedad actual?

– La disponibilidad limitada de equipos de protección individual o la complejidad de la gestión de los centros sanitarios y unidades de cuidados intensivos ¿puede justificar que los pacientes mueran abrumados por su propia soledad, lejos de sus seres queridos?

– ¿Alguien, incluso alguna institución, se ha planteado si para un anciano, con su proyecto vital subjetivamente terminado, el valor a preservar era el de la vida y no, por ejemplo, el de la compañía de un ser querido?

– ¿Es ético recomendar tratamientos no basados en la evidencia científica: cloroquina, lejía, suplementos vitamínicos o minerales, luz ultravioleta…? ¿debería prohibirse? o, por el contrario, ¿la evidencia científica limita la libertad de actuación de los clínicos, es excesivamente rígida y se somete al pensamiento dominante?21

– Los poderes públicos ¿tienen la obligación de proteger a los ciudadanos de las campañas sistemáticas de desinformación y, para ello, tienen derecho a intervenir, por ejemplo, sobre las redes sociales? ¿dónde queda la libertad de expresión?

– ¿Todo nuestro PIB debe dedicarse a preservar la vida? Ahora es el coronavirus, pero ¿en adelante también para, por ejemplo, curar el cáncer? ¿el paradigma es salvar vidas cueste lo que cueste?

– ¿Hasta que punto se puede dedicar todo el dispositivo asistencial a la COVID-19 posponiendo el diagnóstico y el tratamiento de otras enfermedades tanto o más letales?

– ¿Pueden tolerarse demoras atribuidas a la pandemia de COVID- 19, máxime fuera de los picos epidémicos? ¿hasta qué punto es ético subordinar la atención a todas enfermedades a la lucha contra la pandemia? Porque está claro que la COVID-19 no puede convertirse en una coartada permanente para las disfunciones del Sistema Nacional de Salud.

– ¿Quiénes han de ser los primeros en vacunarse? ¿cómo priorizar el acceso de los pacientes a respiradores o a camas en las unidades de medicina intensiva?

La ciencia, en este caso la Epidemiología o la Virología, han de ser el eje sobre el que pivotar la solución al problema, pero no puede responder a la mayor parte de nuestras dudas sobre lo virtuoso de nuestras decisiones.

La ciencia ni siquiera puede resolver por sí misma todo el problema. En palabras de Diego Gracia22, catedrático emérito de Historia de la Medicina y probablemente el experto en bioética más conocido de España e Iberoamérica,

• […] la Epidemiología ya ha hecho lo que ha podido; lo que sabe hacer; no sabe hacer más. Y la epidemia sigue sin controlarse. ¿Por qué?, porque no depende solo de la política sanitaria o de la higiene pública o de lo que digan los entendidos, depende de la educación sanitaria.

Tampoco la técnica puede sustituir a la política y las medidas han de tomarlas los legitimados para ello valorando, desde la mejor información (sanitaria, económica, demoscópica etc.), las ventajas e inconvenientes de cada posible decisión.

Nuestros conocimientos acerca de esta nueva enfermedad han ido cambiando rápidamente en el tiempo y las decisiones adoptadas han de juzgarse, desde la perspectiva de la Ética, a la luz de lo que se sabía en el momento de tomarlas. Como el médico que cumple con las exigencias legales y éticas si toma las medidas diagnósticas y terapéuticas correctas -obligación de medios- independientemente de los resultados, así ante una epidemia nueva parece lo más adecuado juzgar el proceso de adopción de decisiones en vez de su último desenlace –obligación de resultados-.

La pandemia y los francmasones. Ética y Moral.

[…] un sistema peculiar de moral velado en alegorías e ilustrado mediante símbolos.23

La primera definición de Masonería a la que accede el Aprendiz Entrado es la de un sistema de moral. No es la única definición que enseñan nuestros rituales ni la más importante, pero esta es la primera, tal vez porque el primer trabajo que se le encomienda es, precisamente, el de vencer sus pasiones. Solo a partir de este punto de partida podrá adentrarse en el estudio de los misterios ocultos de la naturaleza y de la ciencia y de la espiritualidad del grado de Maestro.

Para J. S. M. Ward 24 , autor con una biografía personal extremadamente curiosa y que ha sido traducido al español por M. Corral Baciero, la peculiaridad del sistema de moral consistiría precisamente en su enseñanza mediante símbolos. Insiste, además, el autor en que se trata de una definición para los Aprendices y en que los masones deben conocer otras perspectivas místicas más profundas que nos enseñan el Segundo y el Tercer Grado así como el Arco Real.

La Moral tiene que ver con los hábitos, con las costumbres, es un producto recibido y, como tal, idéntico para los masones y los no masones del siglo XXI y en Europa Occidental. No cabe, por tanto, a mi juicio, hablar de una moral específicamente masónica por más que podamos admitir que los masones insisten en determinados valores de esa moral que comparten con sus coetáneos. Así la libertad, la igualdad, la templanza, la tolerancia, la rectitud… o la Fraternidad Universal, a la que acaba de apelar nada menos que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Romana con el título de su última y comprometida Encíclica Fratelli Tutti25. La Fraternidad es un valor universal y solo desde la ignorancia más supina nos lo podemos apropiar en exclusiva los masones.

Por su lado, la Ética sería más bien un pensamiento acerca de los comportamientos morales, una valoración de su virtud, de su maldad y hasta de su potencial obsolescencia y superación.

Como hemos visto, la pandemia de COVID-19 ha hecho brotar muchos dilemas éticos, necesarias reflexiones acerca de los comportamientos de los individuos y la propia sociedad en esta época de crisis.

¿Pueden los masones, cuyo primer acercamiento ha sido precisamente a un sistema de moral, renunciar a la reflexión ética?

La Ética, como nos recuerda Adela Cortina, filósofa y catedrática de Ética, no es subjetiva sino, al contrario, muy intersubjetiva.

Los periodistas, los académicos, los científicos, los políticos, los líderes religiosos, en España y en todos los países de nuestro entorno cultural, han aportado su visión de las consecuencias morales (de mos-moris, costumbre) de la pandemia. Solo los masones españoles parecemos haber desistido de tal empeño y, precisamente, en el momento histórico en que más necesario era, para aportar luz y para demostrar que existimos como algo diferente de una mera asociación histórica o lúdica.

Los dilemas éticos evidenciados por la pandemia son una magnífica ocasión para que los masones pulan su piedra. Alejados de sus talleres a la fuerza pero con las enormes posibilidades que ofrece la Red, deberíamos aprovechar este tiempo para debatir serenamente acerca de los desafíos que comporta una situación como la que padecemos en todo el mundo.

La Ética tienen mucho que ver con el carácter y nos invita a reflexionar, a pensar acerca de lo moral en tanto que hábitos o productos culturales asumidos o vividos. ¿Puede haber algo más propio de la Masonería y los masones?

En estos largos meses de confinamiento los masones hemos dispuesto de tiempo de sobra para abordar estos temas. Como es natural, excluyo a quienes padecen otra necesidad más perentoria: la de sobrevivir sin trabajo y sin recursos.

Pero los masones, como colectivo, si se prefiere como Orden, mantenemos silencio de cara a la sociedad española, una parálisis institucional solo interrumpida por comunicados muy livianos y meramente publicitarios: la inanidad en las redes sociales elevada a categoría.

No es que propongamos la conquista del liderazgo de la opinión pública desde la Ética Masónica, cuya existencia, por cierto, como ya hemos dicho, es más que discutible26, pero parecería perfectamente posible emitir mensajes de mayor calado, más elaborados, producto de un ejercicio colectivo de reflexión y desde los principios de Fraternidad que nos caracterizan.

Nuestro R.H. Francisco Espinar Lafuente (O.E.) afirmaba que La fraternidad, que es la característica de lo masónico, es un principio ético que, como tal principio, no solo opera en el ámbito de la Masonería formal (los iniciados en la Masonería), sino también en el de la virtual (la Humanidad entera)27.

La pandemia y los francmasones. Amor fraternal.

[…] esa virtud, que, con razón, se denomina la característica distintiva del corazón de un Francmasón; me refiero a la caridad.28

[…] alguien en quien el corazón afligido puede descargar sus penas, a quien el angustiado prefiere para su súplica, cuya mano es guiada por la justicia y cuyo corazón rebosa de benevolencia.29

Consecuencia inmediata de la Fraternidad es la Caridad, en su sentido etimológico de amor(fraternal).

Amor fraternal, ayuda y verdad son, decimos en la ceremonia de Pase, los grandes principios que forman las bases de la Orden.30

La terrible pandemia de 2020, cuyo final cierto aún desconocemos, está dejando un reguero imponente de sufrimiento: pobreza, aflicciones físicas y dolor moral. Es así entre los Hermanos y en todo el mundo exterior que solemos llamar profano.

La Orden parece estar respondiendo a las penurias económicas de los masones y así debería seguir haciéndolo, sin otro límite que lo posible, con agilidad, discreción y generosidad.

Pero el amor fraternal no acaba en los límites de la Logia. Nuestra Fraternidad es también con esa Masonería virtual que, en palabras de Espinar Lafuente, abarca la Humanidad entera.

Se supone que los masones españoles deberíamos aportar a la sociedad de la que formamos parte, ya lo hemos dicho también, el resultado de nuestras reflexiones morales y éticas. Pero, en lo material ¿qué podemos aportar?

Es muy poco lo que podemos contribuir económicamente ante la enormidad de la crisis económica y social.

Pecamos de cierta generosa ingenuidad cuando, al comienzo de la pandemia, pensábamos que podíamos paliar la falta de equipos de protección individual y de respiradores; para entonces este ya era un mercado salvaje en el que los gobiernos más poderosos, dinero en mano, se enfrentaban entre si y quedaban, con frecuencia, a merced de unos proveedores monopolísticos y tramposos.

Ni siquiera la totalidad de nuestros fondos sería otra cosa que una insignificancia ante las necesidades económicas de los gobiernos y las ONGs.

Sin embargo, el voluntariado social podría ser un excelente ámbito de trabajo para los masones al que, de hecho, ya se han incorporado muchos.

Las acciones solidarias no siempre cuestan dinero ni requieren presencia física, aunque exigen imaginación y trabajo.

Por ejemplo, hay entidades financieras que han puesto en marcha lo que llaman voluntariado virtual corporativo mediante el que apoyan a mujeres maltratadas, acompañan a mayores, hacen mentoring y refuerzos de idiomas a estudiantes con discapacidad o dan charlas sobre gestión a otras organizaciones31. La Cruz Roja tiene voluntariado para ayudar a los jóvenes, asistir a la población en riesgo de exclusión, hacer mediación, acompañar a personas vulnerables, … y en el que se puede participar a distancia32.

La Masonería española, como tal colectivo, además de la aportación individual y logial, debería descubrir su lugar en la reconstrucción social de un país devastado. En definitiva, se trataría de hacer honor a su compromiso con la Humanidad y a sus antepasados, los masones españoles de todas las épocas.

Pero tanto los masones como los profanos tienen otro tipo de necesidades que pueden describirse como sufrimiento moral.

De nuevo António Guterres, esta vez el 20 de septiembre de 2020, y en relación con el millón de vidas que se ha cobrado la pandemia, decía lo siguiente:

• […] Eran padres y madres, esposas y esposos, hermanos y hermanas, amigas, amigos y colegas.

El dolor se ha visto multiplicado por lo despiadado de esta enfermedad.

El riesgo de infección ha mantenido a las familias lejos del lecho de estos enfermos y, con frecuencia, no ha sido posible el duelo ni celebrar la vida de esas personas.

¿Cómo decir adiós sin poder tomarlas de la mano, o darles un beso de ternura, un cálido abrazo, sin poder susurrarles un último “Te quiero”? […]33

Se sufre, sufrimos, porque nos sentimos frágiles, porque carecemos de tratamientos eficaces y de normas sociales válidas ante una enfermedad nueva, por miedo al contagio, por las dificultades laborales y económicas, por no poder acompañar a nuestros moribundos, por la incertidumbre, por la responsabilidad profesional… Se sufre y se sufre mucho. Hay que aliviar este sufrimiento, empezando por escuchar a los que sufren.34

Los masones no podemos ser insensibles a este sufrimiento ni contemplarlo con pasividad, máxime cuando el amor fraternal puede ser inacabable ya que no padece los límites concretos y finitos de la bolsa de beneficencia.

Supuesto que la Fraternidad socorre en lo posible a los Hermanos en necesidad material, el otro ámbito, no siempre coincidente con el de la falta de recursos, es el de la soledad no deseada y la debilidad frente a todos los miedos reales o imaginados que desata una pandemia.

Es cierto que el sentimiento profundo de Fraternidad no tiene por qué ir unido a la relación social; cabe que dos Hermanos pertenezcan a mundos diferentes, a distintos círculos de amistades o a otras generaciones.

También es verdad que el aislamiento y la incomunicación pueden ser el resultado de la propia y libre elección del individuo.

Pero cada Logia conoce perfectamente la situación de los Hermanos y es de suponer, en todo caso deseable en grado sumo, que el Hermano Hospitalario o el Venerable Maestro saben conducir discretamente la situación, de modo que la llamada de apoyo y afecto sea realmente útil y no se perciba, en ningún caso, como una incómoda intromisión.

Porque de eso se trata: de hacer saber al Hermano que no está solo, que se piensa en él, se le echa en falta, se le necesita, que es, en definitiva, importante para los demás.

Otras veces será necesaria una intervención más concreta, la ayuda en una tarea doméstica, tal vez en la compra diaria, en una gestión burocrática… en todo caso un acercamiento desde la fraternidad y el cariño más que desde el soporte económico.

Es el territorio de los sentimientos, además del de la necesidad física.

Me gustaría terminar con unas palabras que escribió el filósofo Bertrand Russell, Nobel de la Paz. No, no fue masón. Puede que nunca hubiera superado unas Aplomaciones convencionales, pero su vida me parece admirable y el principio y el final de los tres tomos de su Autobiografía me siguen emocionando. Termino con el Prólogo:

• Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.

He buscado el amor, primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado.

Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.

El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.

Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad.35

-o-o-o-o-o-o-o-

(Original entregado el 12 de octubre de 2020)

 1 BBC News/Mundo. Disponible en:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-52959986

 2 BBC News Mundo.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-54451075

 3 Acrónimo inglés de Coronavirus Disease 2019, enfermedad

infecciosa por coronavirus causada por el SARS-CoV-2.

4 Naciones Unidas. COVID-19 Respuesta. 2020. Disponible en:

https://www.un.org/es/coronavirus/articles/humanitarian-crisis- coronavirus-solidarity

5 Redacción. The philosophy of COVID-19: is it even possible to do the ‘right thing’?. (Internet). Universidad de Oxford. 2020. Disponible en: https://www.ox.ac.uk/news/arts-blog/philosophy-covid-19-it-even- possible-do-right-thing

6 Margarita Rodríguez. Coronavirus: los dilemas éticos con los que la pandemia de covid-19 nos está enfrentando. BBC. 2020. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-54001462

7 Román, B. Y Ovejero, J. ¿Qué ética creamos con la COVID-19?. 2020. Disponible en: https://caixaforum.es/es/digital/p/-que-etica- creamos-con-la-covid-19-_a12827319

8 Grupo de Trabajo. Guidance For Managing Ethical Issues In Infectious Disease Outbreaks. 2016. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/250580/978924154 9837-eng.pdf?sequence=1&isAllowed=y

9 Grupo de Trabajo. Recomendaciones éticas para la toma de decisiones difíciles en las unidades de cuidados intensivos ante la situación excepcional de crisis por la pandemia de COVID-19: revisión rápida y consenso de expertos. 2020. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7158790/ Recomendaciones éticas para la toma de decisiones difíciles en las

unidades de cuidados intensivos ante la situación excepcional de crisis por la pandemia por COVID-19: revisión rápida y consenso de expertos

10 Alberto Pérez Giménez. Ver “el valor social de la persona enferma”: los textos que “condenaron” a los ancianos. El Confidencial. Disponible en: https://www.elconfidencial.com/espana/2020-06-09/ancianos-uci- residencias-coronavirus-pandemia_2628767/

11 Grupo de Trabajo. Informe del Comité de Bioética de España sobre los aspectos bioéticos de la priorización de recursos sanitarios en el contexto de la crisis del coronavirus.. 2020. Disponible en: http://assets.comitedebioetica.es/files/documentacion/Informe%20CBE- %20Priorizacion%20de%20recursos%20sanitarios- coronavirus%20CBE.pdf

12 Grupo de Trabajo. Informe del Ministerio de Sanidad sobre los aspectos éticos en situaciones de pandemia: el SAR-CoV-2. 2020. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasAct ual/nCov/documentos/200403-INFORME_PANDEMIA-FINAL- MAQUETADO.pdf

13 Innerarity, D. 2 de octubre de 2020. Elogio del tertuliano. La Vanguardia. Disponible en : https://www.lavanguardia.com/opinion/20201002/483785385687/elogi o-del-tertuliano.html

14 OECD. Afrontar el coronavirus (COVID-19). Unidos en un esfuerzo global. 2020. Disponible en: http://www.oecd.org/coronavirus/es/

15 The Editorial Board. Financial Times. 2020. Disponible en

https://www.ft.com/content/7eff769a-74dd-11ea-95fe-fcd274e920ca

16 Instituto Nacional de Estadística. Indicadores de Estructura de la Población. 2020. Disponible en: https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1488#!tabs-tabla

17 En este artículo utilizaremos el concepto Salud Pública como la disciplina encargada de la protección de la salud a nivel poblacional. Lo específico de la Salud Pública es lo colectivo.

18 P. I. B.: Producto Interior Bruto (GDP o gross domestic product en inglés) es el valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final de un país durante un periodo determinado.

19 Gimeno, R. 8 de septiembre de 2020. Salvar vidas o la economía: el supuesto dilema que los datos no confirman. Nius. Disponible en: https://www.niusdiario.es/economia/macroeconomia/salvar-vidas-o- economia-supuesta-dicotomia-trade-off-covid-que-datos-no-confirman- pib-crisis_18_3007470344.html

20 Confederación Vallisoletana de Empresarios. Noticias del 14 de mayo de 2020. Disponible en: https://www.cve.es/cve/cve-pide-a-la-junta- de-castilla-y-leon-sensibilidad-con-el-empleo-y-las-empresas-de-la- comunidad-autonoma/

21 Gudiol, F. “Ojo clínico” y evidencia científica. Educación Médica. 2006. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/edu/v9s1/05.pdf

22 Gracia, D. (2020). La ciencia no va a arreglarlo todo. Entrevista de Soledad Valle en Diario Médico. Disponible en: https://www.diariomedico.com/politica/diego-gracia-la-ciencia-no-va- arreglarlo-todo.html

23 Ritual de Emulación. Primer Grado.

24 Ward, J. S. M. (2011). Las enseñanzas morales de la Masonería. Oviedo: Editorial Entre Acacias.

25 Francisco. 3 de octubre de 2020. Carta Encíclica Fratelli Tutti del Santo Padre Francisco sobre la Fraternidad y la Amistad Social. Disponible en: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/pa pa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

26 La Ética, en tanto que el examen filosófico de los valores que dan sentido al comportamiento de los individuos de nuestra sociedad, hunde sus raíces para los masones, como para las personas del siglo XXI en Europa occidental, en la Ilustración. En todo caso, el elemento más característico sería la insistencia en la Fraternidad.

27 Espinar Lafuente, F. (1981). Esquema filosófico de la Masonería. Madrid: Ediciones Istmo.

28 Ritual de Emulación. Primer Grado. 

29 Ritual de Emulación. Instalación.

30 Ritual de Emulación. Pase.

31 Voluntariado social Santander: la ayuda a los más vulnerables que se adapta a tiempos de COVID-19. 2020. Disponible en: https://www.santander.com/es/stories/cibervoluntariado-santander-la- ayuda-a-los-mas-vulnerables-que-se-adapta-a-tiempos-de-covid-19

32Cruz Roja. 2020. Disponible en:

https://www2.cruzroja.es/web/cruzroja/-/participar-a-distanc-3

33 Naciones Unidas. COVID-19 Recuperación. 2020. Disponible en:

https://www.un.org/es/coronavirus/articles/we-must-never-lose-sight- each-and-every-individual-life

34 Actualización en Medicina de Familia. semFYC. 2020. Disponible en: https://amf-semfyc.com/web/article_ver.php?id=2653

35 Bertrand Russell (1990). Autobiografía. Barcelona:Edhasa.

Semper Fidelis entrega sillas de ruedas a una residencia de ancianos con enfermos de COVID-19

Hoy a las doce del mediodía, el V.M., el Tesorero y el Hospitalario de la Logia Semper Fidelis 150 se citaron en la localidad de Suances para hacer entrega de tres sillas de ruedas en la Residencia Suances para ancianos. La Logia Semper Fidelis 150, aparte de sus regulares entregas de alimentos a la Cruz Roja de Torrelavega, también tiene por costumbre hacer habituales donaciones de materiales necesarios a residencias de ancianos y a distintas entidades donde se atiende a enfermos crónicos, con el fin de colaborar con ellas en la atención a las personas que más lo necesitan.

En esta ocasión han sido solo tres los representantes de nuestra Logia que han participado en la entrega para evitar posibles contagios. La responsabilidad nos exige reducir al máximo el número de personas que participen en cualquier tipo de acto para ayudar a combatir la grave situación sanitaria que estamos viviendo en todo el país.

Fueron recibidos por la Directora y el Médico del Centro, expresando ambos su agradecimiento por esta donación. Comentaron que actualmente estaban a cargo de un pequeño número de ancianos, todos ellos enfermos de COVID-19, si bien su estado prácticamente no revestía gravedad por ser asintomáticos o tener síntomas leves.

Los miembros de Semper Fidelis con la Directora y el Médico del Centro

La Residencia Suances, de nueva construcción y con magníficas instalaciones, está enclavada en un lugar privilegiado a las afueras de la villa y su gestión se vincula a “Mensajeros de la Paz”. En una reciente visita del Consejero de Sanidad y la Consejera de Políticas Sociales, declararon que se había elegido esa residencia para centralizar la atención de los casos positivos de coronavirus procedentes de residencias de mayores de Cantabria.