Mil doscientos kilos de alimentos no perecederos de la Logia Semper Fidelis 150 para la Cruz Roja

Ayudando a los voluntarios de la Cruz Roja con los alimentos.

En esta ocasión han sido 1.200 kilogramos de alimentos no perecederos los que la Logia Semper Fidelis 150 ha entregado a la Cruz Roja de Torrelavega, y la razón de que siempre se haga la entrega de alimentos en esta ciudad cántabra se debe a que es en esa localidad donde la logia se reúne y realiza sus trabajos.

Varios miembros de Semper Fidelis han ayudado a los voluntarios de la Cruz Roja a cargar y descargar la tonelada larga de alimentos que se han trasladado desde Santander a Torrelavega, con el fin de contribuir en lo posible con este movimiento internacional para ayudar a las personas más necesitadas. El V.H. Hospitalario de la logia, Emilio Argente, con la colaboración del V.M. y el resto de los integrantes de Semper Fidelis, ha coordinado la adquisición y entrega de estos alimentos, como viene haciendo todos los años con puntual regularidad.

Cargando un palet en la furgoneta De la Cruz Roja.

Una de las principales actividades de la masonería en el mundo es la caridad, que se realiza desde lo que conoce como Consejo de Beneficencia y Solidaridad a través de los hermanos Hospitalarios de las logias, quienes tienen la misión de coordinar las distintas donaciones que puedan realizarse. Así como la Logia Semper Fidelis suele hacer una entrega anual de sillas de ruedas y grúas para la atención de discapacitados físicos a distintos centros, en lo que se refiere a alimentos se ha elegido a la Cruz Roja. Esta organización está extendida por todo el mundo desde el año 1.863, para prevenir y aliviar el sufrimiento de las personas, prestando auxilio, sin ningún tipo de discriminación, a todos los heridos en las guerras. Protege la vida y la salud, favorece la comprensión mutua y trata de ayudar siempre a los más necesitados facilitándoles los alimentos y ayudas que puedan precisar. No cabe duda de que la Cruz Roja, que fue fundada por masones, es una organización muy respetable, muy extendida y muy duradera en el tiempo, que esperamos que siempre permanezca entre nosotros.

Algunos miembros de la logia con voluntarios de la Cruz Roja.

Semper Fidelis 150 entrega una nueva grúa para atención de personas dependientes

De nuevo la Logia Semper Fidelis 150 ha realizado la donación de una grúa para atender a personas dependientes en una residencia de ancianos de Cantabria. En esta ocasión nos hemos trasladado a la localidad de Molledo donde se encuentra la primera residencia que construyó en Cantabria la Asociación Mensajeros de la Paz

Residencia Madernia, en Molledo (Cantabria).

Se trata de la Residencia Madernia, con noventa y dos plazas de capacidad para ancianos que dispone de distintos servicios, entre los que, aparte de la atención geriátrica y los cuidados personales y sanitarios, destaca la atención psicológica y la rehabilitación de Parkinson. También cuenta con un área de atención especializada y distintas salas de convivencia para hacer la vida más fácil y entretenida a los residentes.

Momento de la entrega de la grúa.

El Hospitalario de la logia y el V.M., hicieron entrega de la grúa a la coordinadora de Mensajeros de la Paz, Concepción Luiña y al director del centro, Héctor González, en un sencillo acto en el que estuvieron presentes algunos de los internos de la residencia.

La coordinadora de Mensajeros de La Paz y el director del centro nos hacen un obsequio.

A continuación, nos obsequiaron con una figura que simboliza muy bien el trabajo de fondo que realiza la Asociación Mensajeros de la Paz.  Esta asociación fue fundada por el Padre Ángel en 1962 para ayudar a las personas más desfavorecidas, y en la actualidad está extendida por más de cincuenta países con la admirable misión de servir a los colectivos más vulnerables.

«Sólo ante Dios, un niño, un anciano y una persona sin hogar, debemos ponernos de rodillas». Leyenda del obsequio de Mensajeros de La Paz.

Una de las principales actividades que la masonería se ha encomendado es la beneficencia, y nuestro propósito es continuar en esa línea para servir de ayuda a las personas que más puedan necesitarlo, procurando trabajar en colaboración con las asociaciones que compartan nuestros mismos objetivos.

Nuevo futuro: La Gran Asamblea de la provincia masónica de Castilla

En esta ocasión ha sido en Ávila, y varios miembros de nuestra logia, Semper Fidelis 150 de Cantabria, estuvimos allí. Entre sus magníficas murallas hemos celebrado la primera Gran Asamblea de Castilla, dirigida por el nuevo Gran Maestro Provincial, Adolfo Zabala, después de la elección de Txema Oleaga como Gran Maestro de la Gran Logia de España.

Vista parcial de la Gran Asamblea.

Al evento, aparte del Gran Maestro de la GLE, Txema Oleaga, y su Diputado, Javier Escalada, ambos Miembros de Honor de nuestra logia Semper Fidelis 150, asistieron en torno a cien hermanos, animados ante la perspectiva de un futuro que se espera muy próspero para la masonería regular española. En la asamblea, el Gran Maestro Provincial invistió a los nuevos Grandes Oficiales de Castilla y marcó el nuevo rumbo que, junto al resto de las provincias masónicas, consolidará la auténtica esencia de la masonería en España. Después de la ceremonia se celebró una tenida conjunta de las logias Helmántica 182 (Salamanca), Fratres 120 (Cáceres), Hermes Amistad 53 (Valladolid) y Paz y Conocimiento 119 (Palencia), en la que participamos el resto de los asistentes como visitantes.

Miembros de nuestra logia, Semper Fidelis 150, en la Gran Asamblea.

La provincia masónica de Castilla es la más extensa del país y comprende a todas las provincias de España con excepción de Madrid, Baleares, Canarias y las provincias de Cataluña, Valencia y Andalucía. En Castilla hay actualmente trece logias que se reparten entre las provincias de La Coruña, Pontevedra, Asturias, Cantabria, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Zaragoza, Palencia, Valladolid, Salamanca, Cáceres y Toledo. En la asamblea y la posterior tenida, que fueron un éxito en cuanto a contenido y organización, hubo representantes de todas ellas, y también de otras provincias masónicas. Después de los actos nos reunimos en una de las salas del hotel para compartir el habitual ágape fraternal, dando fin a un día especialmente intenso y muy productivo.

Emilio: de trotamundos a Hospitalario

Parador de Cangas, torre de la ermita y arquivoltas de la entrada.

Fue por casualidad. Una visita a Asturias por asuntos familiares acabó en un encuentro con uno de nuestros más antiguos hermanos de la logia Semper Fidelis 150: Emilio Argente. Quiso enseñarme un sitio cerca de su casa que me aseguró que me encantaría. Y acertó. Estuve con Emilio en el magnífico Parador de Cangas de Onís. 

Eran las 12 de un mediodía especialmente soleado cuando nos encontramos en el aparcamiento del parador. Lo primero que quiso mostrarme fue la construcción exterior de la ermita de San Pedro, románica del siglo XII, que está unida a lo que fue un monasterio benedictino, cuyo interesante conjunto integra el actual Parador de Cangas. A la sombra de un viejo tejo verde oscuro, me mostró los tres ábsides construidos en piedra de sillería con numerosas marcas de cantero grabadas en su superficie, y me hizo prestar especial atención a los canecillos que adornaban los aleros. Emilio es un estudioso de todo lo relacionado con el románico, y me explicó que muchos de aquellos canecillos eran la representación de algunos de los monjes que en su momento poblaron el monasterio, en cuyas figuras se apreciaba el trabajo que realizaba cada uno de ellos.

Marcas de cantero en los ábsides.

Antes de adentrarnos en esta interesante construcción, Emilio me enseñó también las arquivoltas que adornan la puerta de entrada a la ermita, unas preciosas arquivoltas que representan el momento de la despedida entre Favila, el hijo de Pelayo, y su esposa, antes de que se enfrentara al oso que le dio muerte. La decorada entrada está protegida por soportales, muy habituales en el norte de España, que, según me apuntó, tienen como finalidad el servir para que la gente pueda guarecerse de la lluvia. 

En el interior de la ermita.

Y una vez dentro del templo, lo que más llama la atención del visitante es de qué forma la sobriedad del románico se transforma en un barroco lleno de luz, un barroco que parece estar ahí para alegrar los corazones de quienes quieran acogerse entre sus muros. Como curiosidad hay que apuntar que las ermitas en el románico no son templos en sí mismas; en el románico las ermitas se convierten en templos solo cuando hay personas en su interior. Por cierto, y también como curiosidad, algo parecido sucede en la masonería…

Emilio en el claustro. Lápidas y obras de arte.

Salimos de la ermita para acceder directamente al interesante y bien conservado claustro del monasterio, desde el que se accede a las distintas dependencias del parador, y nos dirigimos a la cafetería. Sentados frente a unas infusiones, Emilio me explicó que, tal y como se desprendía de las arquivoltas de entrada a la ermita, aquel enclave había sido, allá por el siglo VIII y previamente a la construcción románica, basílica y panteón real del rey Favila. También me contó que su muerte en la pelea con el oso, se produjo en un paraje próximo al parador.

Siempre me ha parecido muy curioso que Emilio, catalán de Barcelona de pura cepa, estuviese tan integrado en Asturias y tan al tanto de su historia y leyendas, y cuando se lo comenté me recordó que también había sido uno de los principales promotores de la Cofradía del Queso de Gamoneu -especial y exquisito queso asturiano donde los haya-, en cuya cofradía ejercía como secretario, y asimismo me contó que fue fundador y presidente de la Peña Barcelonista Don Pelayo, de Cangas de Onís. Por supuesto, todos estos detalles indican con toda claridad que Emilio se ha integrado perfectamente en Asturias. ¿Y por qué?, le pregunté. Su esposa y el grisú tuvieron la culpa, me contestó. Y entonces me contó su historia…

Zona portuaria de importación y exportación.

Realmente la vida de Emilio tiene un especial interés, tanto a nivel profesional como masónico, y ambas facetas se han ido entrecruzando a lo largo del tiempo. Empezó a trabajar cuando tenía 13 años en la oficina de un taller de recambios de piezas de automóviles mientras estudiaba el bachiller por la noche. A los 14 años, y sin dejar de estudiar, se buscó trabajo en la empresa de bombillas Osram, donde le facilitaron el estudio del alemán durante varios años. También trabajó en las oficinas de una empresa de vidrios, y a los 18 años dedicó de lleno su vida laboral a una agencia de aduanas de importación y exportación de mercancías, lo que acabó marcando su futuro de incansable viajero por el mundo.

En la agencia de aduanas, muy joven aún, se convirtió en directivo. Primero fue jefe de departamento, después director de importaciones y exportaciones, y finalmente director de aduanas, consignaciones y representaciones, trabajando a caballo entre Barcelona, Madrid, San Carlos de la Rápita, Tarragona y Zaragoza. 

Union Texas Petroleum.

Por aquel entonces el joven Emilio tenía 30 años, y, casualmente, la empresa Union Texas Petroleum estaba haciendo prospecciones petrolíferas en la costa del Mediterráneo. El resultado de aquellos trabajos aconsejó el proyecto de una refinería en la zona, para lo cual había que importar todas y cada una de las piezas necesarias para construirla. Fue precisamente nuestro hermano Emilio la persona encargada de llevar a cabo aquella gigantesca importación, que acabó convirtiéndose en la impresionante refinería de petróleos del Complejo Petroquímico de Tarragona, actualmente de Repsol.

Vista general de las instalaciones de la refinería Repsol, situada en Tarragona.

Durante el tiempo que Emilio estuvo trabajando en aquella importación, algo debieron de ver los americanos de Union Texas Petroleum en nuestro hermano, que decidieron contratarlo multiplicando por diez su salario y llevárselo a los Estados Unidos. Emilio, en su incansable afán de superación, y sin dejar de trabajar ni un solo día, estudió y terminó dos carreras universitarias en Estados Unidos: Ingeniería de Petróleos, con especialización en Derrames Petrolíferos, y Gerencia de Compras. Por supuesto los idiomas eran muy importantes en aquel nuevo trabajo, y, aparte del castellano y el catalán, Emilio se manejaba perfectamente en inglés, francés y alemán, luciendo suficientes nociones de italiano y árabe.

Sede en Huston (Texas) de Union Texas Petroleum.

Fue varios años Director de Negocios de Union Texas Petroleum para Estados Unidos y Alaska, y después para América del Sur. Abrió pozos de petróleo en Venezuela y Brasil, países en los que vivió durante varios años. Pero sus funciones como directivo e ingeniero de petróleos no se limitaron al continente americano, porque llegó a trabajar y residir en un total de veintiséis países distintos. Hizo prospecciones, entre otros, en Francia, residiendo en Pau, del departamento de las Landas, para los trabajos que realizó en el Golfo de León. Y también en Alemania (Mar del Norte), Baréin (Golfo Pérsico), Escocia, Sudán, Túnez, Gabón, Camerún, Nigeria, Turquía, Israel…

Los viajes en avioneta de Emilio, de Jartum a Puerto Sudán.

Precisamente de Israel dijo guardar uno de sus mejores recuerdos, pero también recordó otros no tan buenos. No se olvida Emilio de los viajes que hacía regularmente en una avioneta pequeña y no demasiado fiable desde Jartum, la capital de Sudán, hasta Puerto Sudán, en el Mar Rojo. Ochocientos cincuenta kilómetros de desierto, que, por cierto, era lo máximo que podía volar aquella avioneta sin repostar. Siempre llegaba con la reserva del depósito de combustible a punto de agotarse… Toda una aventura… Por eso Emilio nunca podrá olvidar aquel día que le pilló una tormenta de arena. En la avioneta iban él y el piloto, un joven de poco más de veinte años. La visibilidad era prácticamente nula y el piloto solo se guiaba por la brújula y el altímetro. Cuando por fin iban llegando a Puerto Sudán, el piloto se puso en contacto con la torre de control del aeropuerto, pero le contestaron que estaba cerrado por la tormenta de arena y que no había ninguna pista abierta. Le insistieron en que no podía aterrizar bajo ningún concepto. Parecía no importarles que se estrellase, porque incluso cortaron la comunicación. Y la avioneta estaba casi sin combustible… A pesar de la prohibición, y con muy buen criterio, el piloto decidió que era mejor arriesgarse a que lo detuviesen, antes de que la hélice se parase sin remisión en pleno vuelo. Y lo intentó. Pero como no se veía prácticamente nada y los instrumentos de navegación dejaban mucho que desear, a punto estuvieron de aterrizar… ¡en el mar! Menos mal que Emilio se dio cuenta y gritó, señalando a través del cristal de la ventanilla: “¡the sea, the sea…!”, a lo que el piloto contestó: “I’m sorry”, y levantó el vuelo de nuevo. Al siguiente intento, por suerte, logró aterrizar en la pista del aeropuerto. Inmediatamente se llevaron detenido al piloto, pero el muchacho se fue contento. Iba detenido, sí, pero intacto. A Emilio le faltó poco para besar el suelo del aeropuerto… A día de hoy, todavía se pone serio cuando lo cuenta. “Aquel día estuve a punto de morir”, me dijo. Pero enseguida sonrió recordando otra anécdota. Fue cuando vivía en Baréin. En aquellas fechas estalló la revolución de Irán que llevó a la caída del Sha, Reza Pahlevi. La cosa estaba tan complicada por la zona, con el ayatolá Jomeini haciendo de las suyas, que Emilio decidió comprarse un suriyah, que es la túnica que llevan los árabes, con turbante y todo, para pasar desapercibido, por si acaso… Emilio residía en el hotel Hilton, y sonríe abiertamente recordando la cara de asombro del portero del hotel cuando lo vio salir vestido de aquella guisa…

Distintivos y medallas de cuando Emilio estuvo en el Temple.

Y después de recorrerse tantos países, con muchas más anécdotas de las que caben aquí, hay dos lugares en los que Emilio hizo prospecciones a los que debemos prestar una atención especial. Emilio también estuvo en el valle cántabro de Valderredible buscando gas y en la zona minera de Asturias explorando en busca de grisú. La verdad es que no halló mucho de lo que buscaba, pero con toda seguridad encontró algo bastante mejor. Lo tiene en Cangas de Onís. Y, cómo no, también tiene lo suyo en las logias masónicas de estas dos comunidades autónomas, Asturias y Cantabria, donde ahora discurre la mayor parte de su vida.

Y es que Emilio no solo ha sido un incansable trabajador, prácticamente desde su infancia, muy dedicado siempre a los trabajos que tenía encomendados. Emilio, como hombre especial que es, también ha tenido inquietudes especiales. Antes de iniciarse como masón, formó parte de la Orden Soberana y Militar del Templo de Jerusalén, del Gran Priorato de Suiza, llegando al grado de Gran Senescal. 

Posteriormente, en el año 1987, decidió solicitar su ingreso en la Gran Logia de España y fue iniciado Aprendiz en la logia Mare Nostrum 25, de Tarragona, continuando su trayectoria masónica hasta ser Venerable Maestro en 1992. Después, también estuvo en las logias Miles Lucis 110 y Jovellanos 138, de Gijón, y en el año 2005, se inició en 4º grado en el Supremo Consejo del Grado 33 para España, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. A lo largo de aquel tiempo, y debido a su constante implicación en la masonería, fue nombrado Gran Capellán de la Provincia masónica de Castilla y Pasado Gran Primer Diácono de la Gran Logia de España.

Escudos de la Gran Logia de España y el Supremo Consejo del Grado 33.

En aquella época, Emilio ya vivía en Asturias y alternaba su participación en la logia de Gijón con los regulares viajes a Madrid para asistir a las tenidas del Supremo Consejo. Y también, incansable, como siempre, se embarcó en otro proyecto en Cantabria que todos nosotros tenemos que agradecerle: La fundación de la logia Semper Fidelis 150.

Semper Fidelis 150.

Fue en julio de 2006, concretamente en el bonito pueblo pesquero cántabro de Suances, cuando junto a varios masones con bastante recorrido y experiencia en masonería, decidieron fundar en Cantabria una nueva logia de Rito Inglés, estilo Emulación: Semper Fidelis 150. Emilio fue el Primer Vigilante de la primera logia para trabajar en esta Comunidad Autónoma después de más de medio siglo de inactividad, y al año siguiente acabó dirigiendo la logia como Venerable Maestro. En aquella época, debido a su trabajo como directivo e ingeniero de petróleos, residía en Camerún, pero aquello no le impedía viajar a Cantabria para asistir puntualmente a todas las tenidas de la logia.

La vida masónica de Emilio de los últimos años se ha centrado en tres facetas muy interesantes a las que ha prestado una gran dedicación. La primera de ellas se inicia con su recorrido por el Supremo Consejo, llegando a adquirir el grado 33º. Paralelamente a esta progresión en los grados filosóficos, fundaba en 2015 el Capítulo Rosa Cruz, Agustín de Argüelles 320, de Gijón, para trabajar en los grados del 4º al 18º, y más tarde, en 2020, continuaba su actividad con la fundación del Areópago Cantábrico 210, para trabajar en los grados del 19º al 30º. Emilio fue el primer presidente, tanto del Capítulo Rosa Cruz como del Areópago, y su incansable trabajo por fomentar el Supremo Consejo del Grado 33 en el norte de España, acabó dando como fruto la creación de la Delegación Territorial Norte el pasado año 2021, de la que actualmente es presidente, delegación que incluye las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi.

Emilio con la Carta Patente del Areópago Cantábrico 210, junto al Soberano Gran Comendador.
Emilio: Primer Principal del Arco Real.

Otra de sus facetas gira en torno al Arco Real de Jerusalén, un importante grado colateral masónico que se centra en una parte de la historia en torno al Templo de Salomón. Actualmente, Emilio es Primer Principal de nuestro Capítulo Semper Fidelis 36, que es el más alto cargo de la logia, y a lo largo de los años ha pasado por la mayoría de los oficios del Arco Real. El Arco Real, en Emulación, se considera el complemento necesario para completar el grado de Maestro Masón.

Y la tercera faceta masónica, más importante aún, si cabe, que las dos anteriores, ha sido la de Hospitalario de la logia Semper Fidelis 150. Esta logia se ha distinguido por ser una de las que más donaciones ha realizado de la Gran Logia de España desde que Emilio fue designado para este cargo en 2014, sin duda gracias a su más que probada tenacidad. En todos los cursos masónicos se ha hecho entrega a la Cruz Roja de cantidades que oscilan entre los doscientos y trescientos kilos al año de alimentos no perecederos que Emilio recaudaba entre los miembros de la logia en cada tenida. Y al llegar la pandemia, para intentar paliar dentro de nuestras posibilidades la crisis económica provocada por la COVID-19, se las ingenió para conseguir fondos para una primera gran donación de una tonelada de alimentos, seguida, un tiempo después, de otra donación de más de tres toneladas, todo ello también para la Cruz Roja de Torrelavega, que es la ciudad que nos acoge.

Distintas entregas de alimentos y material, de las muchas que ha gestionado Emilio como Hospitalario.

Pero Emilio no se conformaba con esas donaciones de alimentos que, por otra parte, son muy necesarias, y se dedicó a hacer múltiples gestiones para adquirir material de ayuda para la tercera edad, como sillas de ruedas y grúas de elevación para impedidos, que han sido donadas a diferentes residencias de ancianos y centros de atención para discapacitados en Cantabria. Igualmente, gracias a sus gestiones, se ha proporcionado ayuda a una familia que lo perdió todo en el incendio de su casa, así como otras ayudas a distintas personas con dificultades económicas.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que tenemos la fortuna de contar entre nuestros hermanos de la logia Semper Fidelis 150, con Emilio, un incansable trotamundos que siempre se ha dedicado plenamente a la labor que en cada momento le ha tocado desempeñar. Un trotamundos que ha sabido armonizar muy bien su dedicación al estudio, al trabajo y a sus inquietudes filosóficas y morales. 

Después de una intensa trayectoria de viajes, aventuras y altos cargos en empresas, Emilio, en atención a la esencia de la masonería, a la que ha dedicado treinta y cinco años de su vida, se ha empeñado en fomentar la caridad, la historia y los grados filosóficos masónicos, con notable éxito por su parte. Toda su existencia ha sido una indiscutible sucesión de éxitos que han admirado a todos los que han tenido la suerte de conocerlo.

Las horas que pasé con él en agradable conversación en el Parador de Cangas fueron una buena inversión. Cuando le dije que pensaba publicar todo lo que me había contado de su vida, se sintió un poco incómodo, herido, quizá, en su humildad, y me dijo que no hacía falta que lo contase todo, pero yo no podía obviar ningún dato de toda aquella historia y aquí está entera, aunque sea a su pesar. No podía ser de otra manera; Emilio es un gran orgullo para nuestra logia Semper Fidelis.

Emilio: de trotamundos a Hospitalario… Todo un ejemplo de vida.

Primera Tenida de Semper Fidelis 150 después de la Instalación del nuevo Gran Maestro

Fraternidad masónica

En la Logia Semper Fidelis 150 de Cantabria hemos celebrado nuestra primera Tenida después de la elección e Instalación del nuevo Gran Maestro de la Gran Logia de España, Txema Oleaga. 

Han compartido trabajos con nosotros varios Hermanos de la Logia La Tolerancia 16, de Bilbao, entre los que se encontraba el nuevo Gran Maestro de la Provincia de Castilla, Adolfo Zabala, igualmente miembro honorario de nuestra logia.

El Gran Maestro de la Gran Logia de España tenía intención de habernos acompañado en esta Tenida, así como su Diputado, Javier Escalada, ambos también miembros honorarios de Semper Fidelis 150, pero distintos problemas de transporte les impidieron estar con nosotros, aunque los tuvimos presentes. Esperamos que en próximas fechas puedan acompañarnos para trabajar juntos y en fraternidad en nuestra logia, como siempre en la buena dirección, y para fortalecer la Gran Logia de España.

Portada y foto de «Historia de una fotografía»
Un momento de la charla

Después de unos trabajos perfectos, perfectamente dirigidos por nuestro Venerable Maestro, al terminar la Tenida fue el ponente en una interesante charla sobre un trabajo que publicó en la web de su Logia de Estudios e Investigación, Redención 167, titulado “Historia de una fotografía”. Ese trabajo gira en torno al exilio de los numerosos masones que fueron tan injusta y ferozmente perseguidos por la dictadura franquista, y particularmente sobre Laureano Miranda “Amiel”, masón santanderino, en su viaje en el paquebote Winnipeg, que fue el barco con el que Pablo Neruda trasladó a más de dos mil exiliados españoles desde Francia hasta Chile, uno más de los países sudamericanos donde muchos españoles iniciaron una nueva vida.

Durante el ágape

Después de esta charla recordando tristes momentos históricos de la masonería española, nos reunimos todos en torno a la mesa para disfrutar del ágape ritual, acompañado de interesantes conversaciones, para finalizar con nuestros habituales brindis y fuegos que pusieron fin a una fructífera reunión.

En esta Tenida se ha puesto de manifiesto que la nueva singladura de la Gran Logia de España, con el nuevo Gran Maestro Txema Oleaga dirigiendo la nave, será muy provechosa para la masonería regular española.