Exaltación al Grado 30 en el Capítulo Rosa Cruz “Agustín de Argüelles 320”. La Logia “Semper Fidelis 150” estuvo allí

 

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Agustín de Argüelles 320 y Semper Fidelis 150

Para ponernos en antecedentes hay que aclarar que Semper Fidelis 150 es una logia de Rito Inglés estilo Emulación, mientras que el Capítulo Rosa Cruz Agustín de Argüelles 320 forma parte del Supremo Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Esto significa que Semper Fidelis 150 y Agustín de Argüelles 320 son identidades masónicas distintas. Semper Fidelis 150 depende de la Gran Logia de España, mientras que Agustín de Argüelles 320 forma parte del Supremo Consejo del Grado 33, que es completamente independiente de la G.L.E.

Pero el hecho de que nuestros ritos sean diferentes y que dependamos de organizaciones masónicas distintas no significa que los masones regulares, a nivel individual, no podamos pertenecer a ambos. En la masonería todos los ritos, grados filosóficos y grados colaterales son compatibles entre sí. De hecho, en el Capítulo Rosa Cruz Agustín de Argüelles 320 estamos trabajando nada más y nada menos que cinco miembros de Semper Fidelis 150. Exactamente somos un Grado 32, dos Grados 18, un Grado 14 y un Grado 9, lo que convierte a Semper Fidelis 150 en una logia con HH. instruidos en diferentes ritos y grados.

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El S.C.G.33 del R.E.A.A. para España. Fundado el 4 de julio de 1811

Y después de esta pequeña introducción para entender la vinculación entre Semper Fidelis 150 y Agustín de Argüelles 320, hay que pasar a lo realmente importante. Lo realmente importante ha sido la magnífica ceremonia en la que nuestro V.H. Anselmo ha sido exaltado al Grado 30 del S.C.G.33, un Grado que también es conocido como Gran Elegido Caballero Kadosh.

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El C.K. Anselmo

Como pequeño resumen de este nivel en la estructura masónica del S.C.G.33 del R.E.A.A., hay que apuntar que el Caballero Kadosh no lleva mandil. Tan solo luce una banda con los símbolos propios del Grado que cruza de izquierda a derecha, desde el hombro a la cadera. No lleva mandil porque su trabajo es únicamente intelectual, de ahí su nombre: Kadosh. El vocablo Kadosh es hebreo y viene a significar santo, purificado, elegido, sagrado… Caballero Kadosh es el más alto Grado masónico si exceptuamos a los tres restantes, que son puramente administrativos. Y a este importante Grado, al Grado 30, es al que, con toda justicia, ha sido exaltado nuestro V.H. Anselmo.

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Anselmo junto a los Grados 33

En esta ocasión tan especial, dedicada íntegramente a este querido y veterano Maestro Masón, hemos tenido el honor de tener entre nosotros a los más altos cargos del S.C.G.33 para dirigir los trabajos. Nos han acompañado el Soberano Gran Comendador, Jesús Soriano (33º), el Soberano Gran Inspector General Gran Secretario y Delegado de Castilla, Javier de las Heras (33º) y el Gran Inspector General, Adolfo Zabala (33º), asistidos por los Ilustres Caballeros, Emilio Argente (32º) y Txemi Casanova (31º). A continuación hemos disfrutado todos juntos de un exquisito ágape en el restaurante Scaletta5, quizá el mejor restaurante italiano de Gijón. A título de curiosidad, al enterarse en el restaurante de que

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Los arancini cúbicos

éramos masones, tuvieron un curiosísimo detalle. Entre la gran variedad de ricos platos que nos sirvieron, había “arancini”, que son una especie de croquetas de arroz y queso, típicas de Sicilia, pero en vez de presentárnoslas en forma esférica, que es como en realidad se hacen, se molestaron en darles forma cúbica y las presentaron en el plato armadas como si se tratase de un muro. Realmente en el Scaletta5 no solo nos sorprendió su exquisita y variada comida italiana sino también este simpático gesto. Pero entre todo lo bueno del restaurante, lo mejor fue nuestro V.H. Anselmo, que, sin duda alguna, fue la figura central de la celebración.

Anselmo

Anselmo

Anselmo es un hombre muy especial. No deja a nadie indiferente. Es delgado, siempre sonriente y amable, y sus ojos, que han visto pasar ante sí 86 inviernos, mantienen una envidiable chispa de jovialidad, cordialidad e inteligencia que incitan a aprender de él. Tiene respuestas para todo y, sobre todo, siempre encuentra el argumento más adecuado para sustentar su posición. También es escritor de novelas de distintos géneros entre los que, por supuesto, está el masónico. Concretamente, en relación más o menos directa con la masonería, ha publicado “El muro de piedra”, “Los masones de San Blas”, “El secreto de Amparo” y “El enclave templario”. No cabe duda de que nuestro asombrosamente activo H. Anselmo es un masón de los pies a la cabeza y, cómo no, también de la logia a su escritorio.

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De izquierda a derecha: Emilio Argente (32), Jesús Soriano (33), Anselmo (30), Javier de las Heras (33), Adolfo Zabala (33) y Txemi Casanova (31)

Su primer contacto con la masonería fue cuando tenía 16 años. Por aquel entonces vivía en Venezuela y uno de sus profesores de instituto en una ocasión se identificó como masón. Al joven Anselmo aquel profesor le impactó por su bondad, su tolerancia y su equidad, y desde entonces empezó a relacionar la masonería con esas virtudes. Después de unos años, Anselmo regresó a España y, de algún modo, aquella idea sobre la masonería fue tomando forma en su cabeza, pero, claro, era imposible. Por entonces en España todavía se encarcelaba a los masones.

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Algunos HH. de Agustín de Argüelles 320 con Anselmo y los ilustres visitantes

Posteriormente, las circunstancias le llevaron de nuevo a Venezuela y allí fue donde se inició como masón. Fue en 1983, en la Logia Lisandro Alvarado 187, de Barquisimeto, en el estado de Lara, y allí fue donde por primera vez se puso el mandil blanco de Aprendiz. Sí, allí fue, en la lejana Venezuela. Allí fue donde su piedra bruta inició un imparable camino de perfección, hasta lo que actualmente todos podemos ver y disfrutar en tan sabio Maestro.

Y en su continuo cruzar el Atlántico, Anselmo volvió a España con la clara intención de seguir su camino masónico, y una vez aquí contactó con la Logia Hermes Amistad 53, de Valladolid, perteneciente la Gran Logia de España, para seguir con los trabajos, y poco después empezó su discurrir por el Supremo Consejo del Grado 33. Fue exaltado al Grado 4 en Madrid y continuó su trayectoria masónica hasta acabar en Gijón, donde ejerce activamente como masón en el Capítulo Rosa Cruz Agustín de Argüelles 320 y en la Logia Jovellanos 138 del R.E.A.A.

Su esposa, María Angélica, permanentemente en el recuerdo de Anselmo, siempre le ayudó y le animó en su vida masónica. La masonería le había convertido “en un hombre mejor”, decía. Y precisamente la masonería fue la más significativa ayuda que tuvo y que sigue teniendo nuestro querido Anselmo para sobrellevar tan triste pérdida.

El V.H. Anselmo, después de 36 años plenamente dedicados a la masonería regular, ahora es un merecido y flamante Maestro Masón de Grado 30 del S.C.G.33 para España. Un Maestro Masón del que todos los HH. del Capítulo Rosa Cruz, Agustín de Argüelles 320, nos sentimos profundamente orgullosos. Y también los HH. de Jovellanos 138, y los de Semper Fidelis 150… Y todos los masones… 

Y su esposa, María Angélica, desde la eternidad, seguro que también. 

Enhorabuena, V.H. Anselmo. Enhorabuena, Gran Elegido Caballero Kadosh. Enhorabuena.

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Anselmo y los altos Grados con los miembros de “Semper Fidelis 150”, que también lo son del Capítulo Rosa Cruz “Agustín de Argüelles 320”

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