Varios QQ.HH. de Le Premier Méridien 1691, de la G.L.N.F., comparten un magnífico día con Semper Fidelis 150

Dos

Estandartes de nuestras logias

Llegaron por la mañana, muy puntuales, al hotel de El Sardinero donde teníamos que encontrarnos. El viaje desde la Occitania francesa, al Oriente de la Barthe de Neste, había sido largo. Después de dejar sus cosas en las habitaciones, pasamos todos juntos un rato muy agradable tomando un aperitivo hasta que llegó la hora de comer.

En un restaurante próximo compartimos una gran mesa mientras cambiábamos impresiones, a veces en español y a veces en francés, pero entendiéndonos todos perfectamente, y después de los postres hicimos una pequeña excursión en coche por la ciudad, finalizando la visita en la zona de Mataleñas y Cabo Mayor.

Suelo ajedrezado

Un gran día de fraternidad sobre el mosaico ajedrezado

A continuación nos vestimos para trasladarnos a Torrelavega. Esta tenida tenía que ser especial y lo fue. Nos reunimos un nutrido grupo de Hermanos que llenó a rebosar los salones de nuestra logia. Aparte de los QQ.HH. franceses de Le Premier Méridien 1691, que trabajan en rito Escocés Estándar, estuvimos los de la R.L.S. Semper Fidelis 150 y varios de las logias La Tolerancia 16 (Bilbao), Paz y Conocimiento 119 (Palencia) y Jovellanos 138 (Gijón).

Comida

Dispuestos para servir el ágape

Después de terminar nuestros trabajos de Emulación, que se desarrollaron francamente bien, disfrutamos de un estupendo ágape en el que se distinguieron de un modo especial dos miembros de Semper Fidelis: El R.H. Jesús y nuestro Aprendiz, el Q.H. Borja. Ambos cambiaron sus mandiles masónicos por otros mucho más útiles para la misión que asumieron y, ni cortos ni perezosos, se dedicaron a servirnos a todos los comensales, desde los entremeses hasta los postres, café incluido, en un ambiente fraternal y festivo, dentro de la formalidad que nuestro rito exige en los ágapes.

Mandil Escoces Estandar

A la izquierda el mandil del rito Escocés Estándar (va por debajo de la chaqueta)

El final, como siempre, fue emotivo. Después de los brindis, y mientras hacíamos la cadena de unión, acabamos todos cantando la canción que siempre cantan nuestros QQ.HH. de Le Premier Méridien 1691 cuando finalizan sus tenidas: “Ce n’est qu’un au revoir”, una canción de un Hermano escocés, un masón, que se ha acabado convirtiendo en el himno de despedida por excelencia en muchos países del mundo.

Sin duda ha sido un gran día en el que, principalmente, ha brillado la fraternidad. Esa fraternidad que siempre nos ha unido, nos une y nos unirá a todos los masones, seamos de donde seamos, practiquemos la religión que practiquemos y tengamos la ideología política que tengamos.

Esto que hemos vivido, esto que vivimos es, simplemente, MASONERÍA. Con mayúsculas.

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