DE TORRELAVEGA A VLADIVOSTOK, CARTA A UN HERMANO ACERCA DEL DERECHO DE VISITA

GUM Department Store. Vladivostov

GUM Department Store. Vladivostov

Tuve que buscar en una enciclopedia para saber algo de Vladivostok. Algo más
que su situación en un extremo de Rusia o ser origen del Transiberiano. Y mira
que ese ferrocarril siempre tuvo para mi románticas evocaciones, alguna
concretada en mis años jóvenes… pero es otra historia.

No entraba en mis previsiones conocer de primera mano ni Vladivostok ni su
masonería contemporánea. Sin embargo, ya os lo contó el Hermano S., la semana
pasada conocimos un Hermano francés que pertenecía a la Logia de aquel
puerto ruso extremo-oriental. Luego, ya de regreso de Francia los cuatro
Hermanos de Semper Fidelis 150, lo comentábamos. ¡Cuántas cosas hemos aprendido en
nuestras visitas a otras Logias! ¡Qué Hermanos hemos podido conocer!

El ejercicio del Derecho de Visita a otra Logia es fundamental para el desarrollo
de la Masonería. Se complementa con el Secreto de los modos de
reconocimiento entre Masones y con la Fraternidad, entendida como la
compartición consciente de camino y destino.

La Masonería es tan variada como diferentes entre sí son los Masones.
Nuestros antecesores operativos tenían unas formas determinadas, que hemos
heredado, para hacer saber su condición a otros compañeros del oficio. Era
necesario, precisamente, porque viajaban y visitaban otras Logias. Así
progresaban en el Arte y se sucedían estilos arquitectónicos característicos de
cada época concreta, evolución simultánea que solo se puede entender en el
contexto de un intercambio de experiencias entre sus autores.

A contrario sensu, una Logia operativa que permaneciera aislada pudiera
haberse quedado en el arco de medio punto y no descubrir nunca el ojival.
Pero como nosotros no somos masones operativos sino libres y aceptados o
especulativos, esta misma experiencia de las ventajas del ejercicio del Derecho
de Visita y los peligros de su desconocimiento, podemos observarlos en
nuestras propias y actuales Logias.

Es evidente que no estoy hablando de una especie de turismo masónico ni
olvido que el trabajo de cada Masón sobre su piedra es un trabajo individual
que se produce en su Taller, con otros Hermanos y siguiendo un determinado
método a través de símbolos. Me refiero a otra cosa que bien pudiéramos
calificar de provincianismo.

Vladivostok

Vladivostok

La Real Academia Española define provincianismo como 2. m. Estrechez de
espíritu y apego excesivo a la mentalidad o costumbres particulares de una
provincia o sociedad cualquiera, con exclusión de las demás.

Este provincianismo, que personalmente detesto en todas sus manifestaciones
culturales o políticas, tiene también su trasunto en Masonería. Los Hermanos
de algunas Logias no acostumbran a visitar, y algunas Logias, pocas por
fortuna, no suelen recibir. Necesariamente se produce un fenómeno de
ensimismamiento que va conduciendo a comportamientos sectarios y
autodestructivos.

Cuando los Hermanos no descansan la mirada -siquiera de vez en cuando- en
un horizonte lejano sino que la fijan permanentemente en lo más próximo,
pierden agudeza visual y acaban desconfiando entre sí, rechazando lo foráneo y
disputando con los más cercanos por cualquier motivo baladí. Esta es una de
las causas, sin duda no la única, de las bajas de muchos Hermanos – incluidos
Maestros Instalados – aburridos por la falta de progreso y la sucesión acrítica
de comportamientos poco fraternos. La Veneratura, cuando no otros pretextos
más fútiles como la designación para un Oficio concreto o el menú del ágape,
acaban por convertirse en elementos de fractura entre Hermanos y transformar
la Logia en el remedo de organización profana financiera, industrial, sindical o
política.

Este provincianismo masónico también tiene consecuencias rituales. Cierto que
cada Rito suele reconocer características propias de cada Logia particular. La
Masonería inglesa -con las adaptaciones locales del Rito Inglés- o los diferentes
rituales existentes en el REAA, son ejemplos válidos de lo que digo. Pero no me
refiero a esto sino a la repetición inconsciente de gestos y procedimientos, no
siempre adecuados, cuyo origen se pierde en el -por otra parte reciente- origen
de cada Logia sin que aparentemente responda sino al capricho de un
Hermano veterano o de algún Venerable ya desconocido.

Finalmente, el aislamiento de las Logias y los Hermanos, que ni visitan otras
Logias ni frecuentan las Asambleas, debilita el sentimiento de pertenencia a
una Obediencia. Una Gran Logia -en este caso nuestra G.L.E.- responde a algo
más profundo que el automatismo histórico o la mera administración. No en
vano hay Obediencias en las que cada Tenida cuenta con la visita de un Oficial
de la Provincia, que sirve tanto para una información bidireccional más
rigurosa como para la mejor supervisión de los Trabajos (tomada en su sentido
simbólico, que lo tiene, y no meramente jerárquico). La Carta Patente,
mostrada en cada Tenida y sin la cual no se pueden abrir, es -no se olvide- la
garantía, por parte de una Obediencia, de que se trata de Trabajos masónicos y
no otra cosa; el certificado de que los constructores conocen su Oficio y
levantan la catedral con arreglo a sus normas y prescripciones.

Torrelavega

Torrelavega

Para terminar, esta enfermedad, el provincianismo, se cura viajando, como
dijera Unamuno del racismo.

Solo así se aprende lo que queremos decir cuando proclamamos que la
Masonería es universal, lo que significa escuchar al Hermano diferente y
hacerlo con el respeto que nos imponen nuestras normas seculares, lo que es
practicar una Fraternidad sincera y generosa que a todos enriquece, cómo
trabajar con rigor un Ritual.

Es, en definitiva, la búsqueda permanente de lo que nos une, como pretendían
nuestros Maestros del siglo XVIII, la demolición de barreras entre Hermanos y
entre formas de entender y vivir la Masonería.

La visita también tiene sus reglas, que comienzan con la petición de permiso al
Venerable Maestro por parte de los Aprendices interesados, continúan con la
práctica correcta de las formas de reconocimiento y la presentación de los
saludos durante la Tenida, terminando por la capacidad para pronunciar unas palabras -sencillas y breves- durante el ágape.

1ª Tenida de su Logia celebrada en Palmer, Alaska el 10 de Sept. de 1999

1ª Tenida de su Logia celebrada en Palmer, Alaska el 10 de Sept. de 1999

Y los que visitan se llaman visitantes, no visitadores.
Fraternalmente,
Jesús, MM, PZ.

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