José Rizal, masón y héroe nacional filipino.

José Protasio Rizal-Mercado y Alonso-Realonda (Calambá, 19 de junio de 1861 – Manila, 30 de diciembre de 1896) fue un médico, escritor y héroe nacional filipino.
José Rizal fue elevado al grado de Maestro Masón el 15 de noviembre de 1890 en la Respetable Logia Solidaridad nº 53 de Madrid.
En Madrid, como líder del movimiento de estudiantes filipinos en España que hacían propaganda para que Filipinas fuese conocida y respetada en sus reivindicaciones, Rizal contribuyó con artículos para el quincenal La Solidaridad, editado por algunos de sus paisanos malayos como Marcelo Hilario del Pilar, Panganiban, López Jaena, Lete, primero en Madrid y luego en Barcelona. El ideario de la publicación era el siguiente:
– que Filipinas fuera una provincia de España, y no una colonia (razón por la cual es también considerado por algunos como héroe nacional español, habiendo en España varias calles con su nombre).
– que Filipinas obtuviese, por tanto, representación parlamentaria en las Cortes Generales;
– que las parroquias regentadas por sacerdotes españoles fuesen gradualmente cedidas al clero nativo;
– que se concediese a la gente de Filipinas libertad de reunión y de expresión;
– que se estableciese la igualdad legal entre la población malaya y los españoles.
Por instigación de las órdenes religiosas (es decir, dominicos y franciscanos), Rizal fue acusado de asociación ilícita con otros revolucionarios. Convicto por sedición, fue condenado a ser fusilado en el paraje de Bagumbayan (ahora Parque de Rizal), dentro de Manila. En la víspera de su ejecución, escribió un poema titulado Mi último adiós, así como una carta a su íntimo amigo y colaborador alemán Ferdinand Blumentritt, en la que afirmaba
“Querido hermano, cuando recibas esta carta ya habré muerto; mañana a las 7 seré ejecutado, aunque no soy culpable de rebelión.”
En la madrugada del 31 de diciembre asistió a una misa con Josephine Braecken, una joven belga que había decidido acompañarle durante el tiempo que había durado su destierro, y con la que contrajo entonces matrimonio. Antes de su ejecución, pidió que no se le vendaran los ojos y que le fusilaran de frente; lo primero se le concedió, pero se le negó lo segundo, por considerársele traidor. Con todo, antes de los disparos Rizal se volvió hacia el frente; caía así, mostrando convicción en su propia rectitud. (de Wikipedia)


A CONTINUACIÓN, UNA FOTOGRAFÍA DEL FUSILAMIENTO DE JOSÉ RIZAL.

Mi Ultimo Adiós




Adios, Patria adorada, region del sol querida,
Perla del Mar de Oriente, nuestro perdido Eden!
A darte voy alegre la triste mustia vida,
Y fuera más brillante más fresca, más florida,
Tambien por tí la diera, la diera por tu bien.


En campos de batalla, luchando con delirio
Otros te dan sus vidas sin dudas, sin pesar;
El sitio nada importa, ciprés, laurel ó lirio,
Cadalso ó campo abierto, combate ó cruel martirio,
Lo mismo es si lo piden la patria y el hogar.


Yo muero cuando veo que el cielo se colora
Y al fin anuncia el día trás lóbrego capuz;
Si grana necesitas para teñir tu aurora,
Vierte la sangre mía, derrámala en buen hora
Y dórela un reflejo de su naciente luz.



Mis sueños cuando apenas muchacho adolescente,
Mis sueños cuando joven ya lleno de vigor,
Fueron el verte un día, joya del mar de oriente
Secos los negros ojos, alta la tersa frente,
Sin ceño, sin arrugas, sin manchas de rubor.


Ensueño de mi vida, mi ardiente vivo anhelo,
Salud te grita el alma que pronto va á partir!
Salud! ah que es hermoso caer por darte vuelo,
Morir por darte vida, morir bajo tu cielo,
Y en tu encantada tierra la eternidad dormir.


Si sobre mi sepulcro vieres brotar un dia
Entre la espesa yerba sencilla, humilde flor,
Acércala a tus labios y besa al alma mía,
Y sienta yo en mi frente bajo la tumba fría
De tu ternura el soplo, de tu hálito el calor.


Deja á la luna verme con luz tranquila y suave;
Deja que el alba envíe su resplandor fugaz,
Deja gemir al viento con su murmullo grave,
Y si desciende y posa sobre mi cruz un ave
Deja que el ave entone su cantico de paz.


Deja que el sol ardiendo las lluvias evapore
Y al cielo tornen puras con mi clamor en pos,
Deja que un sér amigo mi fin temprano llore
Y en las serenas tardes cuando por mi alguien ore
Ora tambien, Oh Patria, por mi descanso á Dios!


Ora por todos cuantos murieron sin ventura,
Por cuantos padecieron tormentos sin igual,
Por nuestras pobres madres que gimen su amargura;
Por huérfanos y viudas, por presos en tortura
Y ora por tí que veas tu redencion final.

Y cuando en noche oscura se envuelva el cementerio
Y solos sólo muertos queden velando allí,
No turbes su reposo, no turbes el misterio
Tal vez acordes oigas de citara ó salterio,
Soy yo, querida Patria, yo que te canto á ti.


Y cuando ya mi tumba de todos olvidada
No tenga cruz ni piedra que marquen su lugar,
Deja que la are el hombre, la esparza con la azada,
Y mis cenizas antes que vuelvan á la nada,
El polvo de tu alfombra que vayan á formar.


Entonces nada importa me pongas en olvido,
Tu atmósfera, tu espacio, tus valles cruzaré,
Vibrante y limpia nota seré para tu oido,
Aroma, luz, colores, rumor, canto, gemido
Constante repitiendo la esencia de mi fé.

Mi Patria idolatrada, dolor de mis dolores,
Querida Filipinas, oye el postrer adios.
Ahi te dejo todo, mis padres, mis amores.
Voy donde no hay esclavos, verdugos ni opresores,
Donde la fé no mata, donde el que reyna es Dios.


Adios, padres y hermanos, trozos del alma mía,
Amigos de la infancia en el perdido hogar,
Dad gracias que descanso del fatigoso día;
Adios, dulce extrangera, mi amiga, mi alegria,
Adios, queridos séres morir es descansar.

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