"Clericales y anticlericales. El conflicto entre confesionalidad y secularización en Cantabria (1875-1923)". Julio de la Cueva Merino, 1994.

CLERICALES Y ANTICLERICALES. EL CONFLICTO ENTRE CONFESIONALIDAD Y SECULARIZACIÓN EN CANTABRIA (1875-1923).JULIO DE LA CUEVA MERINO.

UNIVERSIDAD DE CANTABRIA-ASAMBLEA REGIONAL DE CANTABRIA.1994.
… La presencia masónica en Cantabria se remonta a la Guerra de la Independencia, cuando militares y funcionarios de hospitales franceses fundaron 2 logias, una de Santander (” Les Amis de la Charité “) y otra en Santoña (” Le Gibraltar Français “), de las que nada sabemos salvo que dependían del Gran Oriente de Francia, que los españoles participaban escasa o nulamente en sus reuniones y que se disolvieron tras la derrota francesa. Entre esta masonería bonapartista y la restauracionista se abre un paréntesis para el que carecemos de datos, aunque lo más plausible es pensar que la prohibición de cualquier actividad francmasónica durante los reinados de Fernando VII e Isabel II supuso un obstáculo para la extensión de la masonería y que ésta bien pudo haber comenzado su vida efectiva en Cantabria únicamente al calor de libertad promovida por ” La Gloriosa “.
Efectivamente, nos son conocidos los nombres y las obediencias de una serie de logias que desarrollaron sus trabajos en Cantabria durante el Sexenio Democrático y la Restauración. Su relación, tal vez todavía incompleta, es la siguiente: en Santander,” Luz de Cantabria ” (Gran Oriente de España y Grande Oriente de España, fundada en 1870),” Luz de las Montañas ” (Grande Oriente Nacional de España, fundada en 1871),” Alianza 5ª ” (Grandes Oriente Lusitano Unido, fundada en 1871 y activa al menos hasta 1893),” Luz del Progreso ” (Grande Oriente Nacional de España, fundada en 1873),” Celtíbera ” (Grande Oriente Nacional de España, fundada en 1887), capítulo ” El Váceo ” (Grande Oriente Nacional de España, fundado en 1887),” Sirio ” (Grande Logia Simbólica Española de Menphis y Mizraim, fundada en 1890), triángulo “Hijos de la Antorcha” (fundado en el 1895, dependiente de la logia madrileña ” La Antorcha “, y transformado ese mismo año en la logia ” La cantábrica “),” La Cantábrica ” (Gran Oriente Español, fundada en 1895) y ” Luz de la Montaña ” (Gran Oriente de Francia); en Torrelavega,” Luz de Torrelavega ” (Gran Oriente de España) y ” Cantabria ” (Grande Oriente Nacional de España, fundada en 1885); en Laredo,” Vigilancia ” (Gran Oriente de España); en Santoña,” Silencio ” (Gran Oriente de España), y en Reinosa,”Luz del Ebro ” (del Grande Oriente Nacional de España del vizconde de Ros, luego Grande Oriente Ibérico).
El carácter fragmentario de los datos que ha llegado hasta nosotros dificulta la reconstrucción detallada de la historia de la masonería restauracionista en Cantabria. Sin embargo, pueden ser suficientes para intentar establecer las líneas generales que la animaron.
Después de 1895, fecha para la que sólo existía en Cantabria, o al menos en su capital, la logia ” La Cantábrica “, desaparece la masonería activa de tierras montañesas. Precisamente fue ” La Cantábrica ” un intento de reconstituir la orden en la región a partir de los restos de la logia ” Celtíbera “, intento fracasado a los pocos meses de haberse puesto en marcha. La falta de actividad masónica parece haber sido la tónica de la restauración cántabra a partir de entonces. Sólo un misterioso ” Triángulo Masónico ” o triángulo ” Kosmos “, del que no tenemos más noticia que su esporádica mención en la prensa local republicana de los primeros años del siglo XX, rompe la monotonía del panorama. Fue probablemente este ” Kosmos ” un taller paramasónico irregular dentro de la órbita del Partido Republicano Radical. En 1911 Antonio Pérez del Molino recibió autorización del Gran Oriente Español para constituir una logia en Santander, empresa para la que se ofreció a colaborar el radical Francisco Toca. Tampoco este nuevo ensayo de reorganizar la masonería activa en Cantabria tuvo éxito. Durante la dictadura de Primo de Rivera el Gran Oriente Español no logró contar con ningún taller en la montaña. Habría que esperar al advenimiento de la segunda República para que, en coincidencia con la reactivación de la masonería a nivel nacional, volviera a formarse una logia en Cantabria. …
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(1) Así, sabemos que en entre 1878 y 1895 pasaron por las logias cántabras más de dos centenares de personas, cifra que, si bien no es muy elevada, tampoco es en absoluto desdeñable, pues no tiene en cuenta además a quienes pudieron iniciarse o afiliarse en taller es de los que no tenemos documentación o en fechas distintas a las documentadas. En efecto, si damos crédito a los datos aportados por los propios masones montañeses, habríamos de admitir que a finales de la década de 1880, el número de adherentes a la francmasonería en Cantabria superaba el medio millar de individuo. Así, habría en Cantabria al menos 635 masones, pues, con motivo de una tenida fúnebre celebrada en marzo de 1888 en Santander en memoria del emperador Guillermo I de Alemania, se dictó un folleto que cifraba en 387 del número de los masones cántabros asistentes y en otros 248 los adherentes (funerales en honor de Guillermo Hohenzollern, Protector y Gran Maestre de la francmasonería en Prusia, primer emperador de Alemania, por los HH:. del rito Esc:. en los VV:. de Santander, Santander 1888, páginas 3 y 13).
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