Mis memorias. Odón de Buen. (Publicación de la Institución "Fernando el Católico", de la Excma. Diputación de Zaragoza, 2003).

“Comienzo a escribir estas memorias de mi larga vida a los 76 años y en condiciones bien distintas de las que soñé.

…………………………..
¿Qué habrá sido de mi casa de Zuera? Y sobre todo, ¿donde estarán, si existen, mis papeles, mis documentos, mis cuadernos, mis libros?
La horrible guerra civil que desencadenó el levantamiento militar de julio de 1936 ha deshecho mi hogar, dispersando mi familia, antes unida en haz amoroso en derredor de los padres y abuelos; … sin bienes, sin libros, sin más ropas que las indispensables, en casa ajena, fuera de nuestra patria…; y, por encima de todo, sobre todas las tragedias, el asesinato de mi infortunado hijo Sadí, lleno de vida, sabio, bueno, con sólida reputación mundial por sus estudios en campañas sanitarias, que salvaron tantos miles de vidas en la misma comarca que halló sus verdugos, con el corazón ennegrecido para siempre. …
¿Cual será el fin de esta tragedia espantosa? No puede ser otro que el triunfo de las virtudes humanas, la destrucción de la barbarie, el restablecimiento de todas las libertades…
………………………….”
TESTAMENTO DE ODÓN DE BUEN
A mis hijos, cuando yo muera.
Escribo estas líneas al cumplir los ochenta años. Persisto en mis ideas librepensadoras de siempre. Desde muy joven he vivido fuera de toda comunión religiosa y en un feliz hogar librepensador os habéis educado. Enterradme civilmente. Si a última hora la pérdida de la razón o cualquier acto de fuerza me arrancara declaraciones contrarias no las respetéis; no representará mi voluntad consciente y libre.
Que mis restos reposen, si es posible, al lado de los de vuestra santa madre. Murió fuera de toda religión positiva y se enterró civilmente. Nuestra religión se cifraba en una gran rectitud de conciencia, en el culto del bien, de la familia, de la ciencia, de la libertad, de la justicia y del trabajo. Hicimos todo el bien que nos fue posible; no hicimos a sabiendas mal a nadie.
Si se recupera algo de lo que nos han arrebatado brutalmente, repartíoslo como buenos hermanos. Todo lo que ha sido de vuestros padres, poco o mucho, es vuestro. Así pensaba también vuestra madre.
Guardad siempre el recuerdo de vuestro mártir hermano Sadí. Era bueno y sabio.
Os bendice amorosamente vuestro padre.
Firma de Odón de Buen y del Cos.
En México D.F., 18 de noviembre de 1943.

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Odón de Buen y del Cos nació el 18 de noviembre de 1863 en Zuera (Zaragoza), estudió con beca el bachillerato en el instituto de Zaragoza. Posteriormente,
con otra beca, se traslada a Madrid a cursar la carrera de Ciencias Naturales.
Pensionado por el Ayuntamiento de Zuera, tuvo ocasión de ampliar estudios con Máximo Laguna y José Macpherson, con los que se inició en los estudios de petrografía en la sierra madrileña. Durante este periodo Odón realiza estudios de hierbas y plantas que incluiría más tarde en sus Anales de Historia Natural, publicada en 1883. Junto a Vicente Castelló crearon el Anuario Científico Español. Seleccionado para realizar investigaciones científicas a bordo de una vieja fragata, Blanche, superviviente de la batalla del Callao, viaje preparado por la Marina de Guerra y que se había sido pensado para dar la vuelta al mundo como instrucción de guardiamarinas pero por razones presupuestarias se redujo a un viaje en dos etapas: la primera por el norte de Europa, y la segunda por el Mediterráneo y el norte de África. Durante este viaje recogió importantes materiales que sirvieron para clasificar; y entre ellos dos especies de isópodos que fueron clasificados, en alusión a él, como Metropontus bueni y Porcelio bueni. Ganó en 1889 la cátedra de Zoología en la Universidad de Barcelona, que ocupó hasta 1911 en que se trasladó a Madrid. Durante su estancia en Barcelona de Buen reformó completamente la enseñanza de las ciencias en esa universidad: introdujo material científico avanzado, estableció prácticas de laboratorio y salidas al campo y estableció relaciones estrechas con la Estación Biológica de Banyuls. Sus extensos manuales explicaban los fenómenos naturales con planteamientos evolucionistas y sin rodeos.
Odón de Buen introdujo las doctrinas darwinistas en España, pero ello le valió la oposición del cardenal Casanyes, que declaró sus enseñanzas heréticas. La oposición del cardenal consiguió la separación de la cátedra de Odón de Buen, que fue acogido por el Gobierno francés que le nombró oficial de instrucción pública.
Publicó una Historia Natural completa (Zoología, Botánica y Geología) con ilustraciones y grabados que tuvo gran aceptación tanto en España como en América, pese a que los sectores más conservadores de la enseñanza promovieron la prohibición de estos libros como contrarios a las doctrinas de la Iglesia católica, que los puso en el Índice, pero Odón de Buen no imponía sus libros, con lo que cualquier intento de apartarlos de la enseñanza oficialmente fue infructuoso.
Su separación de la cátedra produjo numerosas protestas y revueltas entre los estudiantes, que llegaron a apedrear la casa del obispo y la de otras personas notorias por su clericalismo. De Buen trasladó sus clases al salón del Centro Federal y continuó con sus salidas al campo, pero los disturbios no cesaban y al final, durante las vacaciones de Navidad, el Gobierno, aconsejado por el general Valeriano Weyler, capitán general de Cataluña, dispuso que Odón reanudara sus clases.
En 1906 inauguró un laboratorio oceanográfico en Porto Pi (Mallorca) y más tarde otros en Málaga, Vigo y Santa Cruz de Tenerife, en los que se formaron generaciones de oceanógrafos. Fundó más tarde el Instituto Español de Oceanografía, iniciando así el campo de la investigación oceanográfica en España.
Escribió cinco libros de Ciencias Naturales, que sirvieron de libros de texto en ese centro. En esa época recibió Odón de Buen numerosos premios y condecoraciones tanto nacionales como extranjeras.
En 1911 se trasladó a Madrid donde continuó su obra pedagógica defendiendo siempre la enseñanza científica, completa y experimental. En esta ciudad se reanudó su amistad con Ramón y Cajal.
Se preocupó también por mejorar su pueblo natal, Zuera, para el que consiguió una biblioteca pública. El escultor Mariano Benlliure modeló un busto para este centro, del que en su día fue entregada una reproducción a la Universidad de Zaragoza que la exhibe en su paraninfo como homenaje al oceanógrafo. Otra copia está en el mausoleo que se le ha erigido en Zuera.
Durante la dictadura de Primo de Rivera se creó la Dirección General de Pesca, a la que se anexionó el Instituto de Oceanografía, Odón de Buen fue nombrado su director general conservando este cargo durante la II República.
En 1934 le llega la edad de la jubilación tras cuarenta y cinco cursos de enseñanza ininterrumpida, han pasado por sus aulas 25.000 estudiantes. Sin embargo, Odón no abandona la investigación. La Guerra Civil le sorprende en Palma de Mallorca trabajando en su laboratorio, y es apresado por los sublevados, más tarde es canjeado por dos miembros de la familia de Primo de Rivera.
Al terminar la contienda Odón de Buen se encuentra en Banyuls pero marcha enseguida a México donde muere en 1945; en ese país viven todavía la mayor parte de sus numerosos descendientes. En el 2003 sus restos mortales fueron traslados a Zuera, su pueblo natal, para ser inhumados en un mausoleo del cementerio.
En la actualidad un barco del Instituto Oceanográfico Español lleva por nombre Odón de Buen.
La obra de Odón de Buen es muy extensa y se encuentra totalmente dispersa debido también a la circunstancia del exilio. Además de su obra científica tradujo las memorias de Garibaldi y una biografía de Ignacio Jordán de Asso.
La Institución Fernando el Católico y el Ayuntamiento de Zuera han iniciado la tarea de recopilar la obra del insigne oceanógrafo, de reeditar algunos de sus libros como Síntesis de una vida política y científica, publicado en 1998 y Mis Memorias en 2003.
Odón de Buen redactó sus memorias en Banyuls con 76 años, siendo guardadas las cuartillas por su familia, en número de 1177, hasta la actualidad.
La abreviatura Buen se emplea para indicar a Odón de Buen como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales.

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