Diccionario Akal de Francmasonería, de Juan Carlos Daza.

El Dicionario Akal de Francmasonería, de Juan Carlos Daza, es un libro -magnífico- que se editó en 1997.
 
De él extraemos lo relativo a la entrada “Landmarks”. 

Literalmente, son las marcas o señales hechas en la tierra delimitando un territorio, y que se asimilan con las piedras fundamentales que delimitan un recinto sagrado. Los Límites o Landmarks son términos inspirados en la Biblia, y significan la manera de determinar, marcar o señalar los límites que separan las propiedades de diferentes dueños.
Un Landmark no es un símbolo, ni una alegoría, sino una regla. De forma general se les define como reglas de conducta inviolables que han existido desde tiempo inmemorial y que son coesenciales con la Orden Masónica, de tal forma que son inmutables, y todo masón está obligado a conservar intactas, en virtud de sus compromisos más solemnes e inviolables.
Los Landmarks fueron reunidos y redactados, partiendo de la tradición oral, por primera vez el 27 de diciembre de 1813, cuado la Gran Logia de York se fusionó con la Gran Logia de Londres, dando lugar a la Gran Logia Unida de Ingaterra. Desde esta fecha, los Landmarks originales han sufrido distintas actualizaciones, que en su contenido van a diferenciar a la Francmasonería “Liberal” de la autodenominada “Regular o Anglosajona”, sobre todo por la actualización que la Gran Logia Unida de Inglaterra hará de los Landmarks el 4 de septiembre de 1929. En su espíritu y naturaleza, los Landmarks son inmutables, pues su vulneración separa de la condición de masón, si bien la interpretación de su sentido y alcance está abierta a la particular concepción de cada tiempo. Asi, para Albert G. Mackey, en su “Fundations of Masonic Law (1855)” establece que todo Landmark para ser auténtico debe:
– Haber existido desde un tiempo del cual la memoria del hombre no encuentre nada al contrario.
– Debe ser universal.
– Debe ser absolutamente irrevocable o inalterable.
Concepto éste que confirma Barnard Jones en su “Freemasons Guide and Compendium” (Londres 1961), cuando hace referencia al valor intrínseco de los Landmarks sobre los cuales no cabe alteración, pero tampoco un excesivo dogmatismo literal, pues: “Se podría deducir del hecho de que los Landmarks tenían que ser aprobados, la consecuencia de que, la misma autoridad que tuviese poder para dar esta aprobación, podría igualmente desaprobarlos, y eso no puede ser, porque son inmutables”.
Partiendo de esta inmutabildad, se han establecido diferencias de interpretaciones, que en nada condicionan el valor espiritual y simbólico de cada Landmark particular. Así, de los Lnadmarks podemos encontrar recopilaciones sintetizadas en solo 7, y otras más amplias de 70, pero siempre coincidentes en lo que respecta al orden iniciático.
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